Miguel Hernández Gilabert nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela, una ciudad situada en la provincia de Alicante, España. Su padre era pastor de ovejas y Miguel, desde pequeño, lo ayudaba en las tareas. Estudió en el colegio de Santo Domingo de los padres jesuitas pero luego abandonó el estudio para dedicarse a las faenas rurales.
Su formación sucede a partir de su voluntad y firmeza como autodidacta. Más tarde se relacionó con los ambientes literarios de Orihuela y viajó luego a Madrid, donde conoció a escritores consagrados y comenzó la publicación de sus poemas.
En la etapa de su obra El rayo que no cesa, Miguel Hernández está fuertemente influido por la tradición literaria española clásica; pero a partir de 1935, bajo la influencia del poeta español Vicente Aleixandre y el chileno Pablo Neruda, su poesía presenta un nuevo impulso por el que la imagen aparece visiblemente renovada. Estas notorias influencias fueron objeto de fuertes críticas, sobre todo en sus dos primeros libros; sin embargo en Elegía Hernández muestra su propia voz y profundidad.
Este poeta conmovedor puede incluirse en la etapa inicial del movimiento poético realista (que se impondrá en forma definitiva en España luego de la Guerra Civil Española y de la Segunda Guerra Mundial) creador de un nuevo género de poesía autobiográfica en la nueva generación de poetas.
El tono trágico en la poesía de Hernández marca el comienzo del movimiento tremendista que surgirá algunos años después.
Miguel fue encerrado por razones políticas al finalizar la guerra civil y muere, después de contraer una grave enfermedad, en 1942.
Sus últimos versos, escritos sobre la pared de la cárcel, dicen: ¡Adiós hermanos, camaradas, amigos: despedidme del sol y de los trigos!
El reloj de la torre custodiaba el predio como un centinela; vigilaba a la ciudad. Era un faro soberbio que guiaba a los que llegaban cruzando el puente. Por las noches, iluminado por la luna del sur, mostraba dos caras antagónicas: una, al frente, circular y radiante que atrapaba la mirada de algún enamorado; otra, detrás, dudosa, que ahogaba la voz en la soledad que gobernaba.
A la casa los años le pesaban. Su aspecto daba cuenta de haber sido construida a principios del siglo pasado. El tiempo en los pilares de ladrillos había grabado sus huellas: la pintura desvencijada dejaba la mampostería al descubierto. Gruesos barrotes de hierro habían sido forjados para construir las rejas que formaban negras líneas verticales y torneadas. Protegían el frente de la casa con sus tres metros de altura, interrumpidas de tanto en tanto por aplomadas columnas en las que se apoyaban. Cubiertas a veces por algunas copas de árboles que vertían su sombra a la calle, se perdían al doblar la esquina sin que ninguna puerta de entrada interrumpiera esa silenciosa perspectiva
La teoría del arte: La verdad del arte
Mario Rodríguez Guerras
El arte es una cosa que existe en el mundo. En este, encontramos diversas formas de conocimiento. El hombre puede recibir datos a partir de la propia experiencia, de la razón o mediante la comunicación. Esta consiste esencialmente en crear mensajes.
Se define el arte, mediante teorías filosóficas y argumentos racionales, como una forma particular de expresión humana, es decir, como un tipo de comunicación con características propias y perfectamente diferenciables. El arte es una cosa que existe en el mundo. En este, encontramos diversas formas de conocimiento. El hombre puede recibir datos a partir de la propia experiencia, de la razón o mediante la comunicación. Esta consiste esencialmente en crear mensajes. De esa creación, vamos a ver perfectamente estructurados todos los hechos y elementos que la generan y la definen: desde el punto y la línea hasta la actividad e intención del artista
Los olvidados
Ricardo Cardone
Esta novela podría ser una crónica de la marginalidad, o una interrogación metafísica, ¿existir es ser percibido? El olvidado no es quien ha muerto, sino quien ha sido exiliado del presente vivo. (Susana Gil)
El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón
Los lados oscuros
Ricardo Cardone
Un libro de poemas en el que el hombre se enfrenta a todos su miedos.
Si las partes que limitan un todo son los lados del todo, ¿cuáles son los lados que limitan al hombre?
En cada uno de esos lados del hombre, la luz que lo salva precipita. Es en esa oscuridad donde gobierna su límite
Rodrigo Illescas nació en Bahía Blanca en 1983. Estudiante de Arquitectura. Se desempeña en diversas expresiones artísticas. En pintura obtuvo un primer premio y una mención en el concurso de dibujo "Calendario SCA 2005", de la Sociedad Central del Arquitecto.
Realiza talleres literarios con Marta Braier y Ester de Izaguirre. Trabajó su obra con Alfredo A. De Cicco y Máximo Simpson. Leyó su poesía en programas radiales, ciclos y cafés literarios. Participó en el Tercer Encuentro Internacional "Poetas de las dos Orillas", Montevideo, Uruguay, en el año 2007
Elisa Dejistani nació en Buenos Aires, Argentina. Poeta, Escritora y Traductora. Escultora, Dibujante, Pintora.Ex miembro del Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Artistas Escultores, colaboró en diversos periódicos y revistas del país y del extranjero y actualmente es corresponsal y traductora de dos periódicos Latinoamericanos de Roma, Italia.Vivió, trabajó y expuso en Italia desde el año 1995 donde continúa exponiendo hasta el momento, sin perder el vínculo entrañable que la une al país de sus ancestros