En la otra puerta

La muerte como efecto secundario

La muerte como efecto secundario , de Ana María Shua

Ana María Shua

1997 - Novela

Sudamericana

Obras de Ana María Shua

  • 2003 - El libro del ingenio y la sabiduría - (Antología)
  • 2002 - El libro de los pecados - (Antología)
  • 2001 - Como una buena madre - (Cuento)
  • 2000 - Botánica del caos - (Cuentos)
  • 1999 - Antología del amor apasionado - (Antología)
  • 1998 - Como agua del manantial - (Coplas populares)
  • 1998 - Cabras, mujeres y mulas - (Antología)
  • 1997 - La muerte como efecto secundario - (Novela)
  • 1995 - El pueblo de los tontos - (Humor)
  • 1994 - El libro de los recuerdos - (Novela)
  • 1992 - Casa de geishas - (Cuentos)
  • 1991 - El marido argentino promedio - (Humor)
  • 1988 - Viajando se conoce gente - (Cuentos)
  • 1984 - Los amores de Laurita - (Novela)
  • 1984 - La sueñera - (Cuento)
  • 1981 - Los días de pesca - (Cuentos)
  • 1980 - Soy paciente - (Novela)
  • 1967 - El sol y yo - (Poemas)
  • Un día como hoy en 1832 nace José de Echegaray Eizaguirre

    19 de abril de 1832 - Nace José de Echegaray Eizaguirre

    ¿A qué cuento pertenece la inolvidable frase ''Ésto lo estoy tocando mañana''?

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

    Que lo parió! entre tanta “mierda”, se nos fue el Negro Fontanarrosa

    Que lo parió! entre tanta “mierda”, se nos fue el Negro Fontanarrosa

    Por Miguel Longarini

    El poema de hoy

    El mar. La mar

    El mar. ¡Sólo la mar!
    ¿Por qué me trajiste, padre,
    a la ciudad?
    ¿Por qué me desenterraste
    del mar?
    En sueños, la marejada
    me tira del corazón.
    Se lo quisiera llevar.
    Padre, ¿por qué me trajiste
    acá?

    Gimiendo por ver el mar,
    un marinerito en tierra
    iza al aire este lamento:
    ¡Hay mi blusa marinera!
    Siempre me la inflaba el viento
    al divisar la escollera.

    ...Y ya estarán los esteros
    rezumando azul del mar.
    ¡Dejadme ser, salineros,
    granito del salinar!
    ¡Qué bien, a la madrugada,
    correr en las vagonetas,
    llenas de nieve salada,
    hacia las blancas casetas!
    ¡Dejo de ser marinero,
    madre, por ser salinero!

    Branquias quisiera tener,
    porque me quiero casar.
    Mi novia vive en el mar
    y nunca la puedo ver.
    Madruguera, plantadora,
    allá en los valles salinos.
    ¡Novia mía, labradora
    de los huertos submarinos!
    ¡Yo nunca te podré ver
    jardinera en tus jardines
    albos del amanecer!

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
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