En la otra puerta

Odas seculares

Leopoldo Lugones

1910 - Poesía

Obras de Leopoldo Lugones

  • 1938 - Romances del Río Seco - (Poesía)
  • 1927 - Poemas solariegos - (Poesía)
  • 1926 - Cuentos fatales - (Cuentos)
  • 1926 - El Ángel de la Sombra - (Novela)
  • 1922 - Las horas doradas - (Poesía)
  • 1917 - El libro de los paisajes - (Poesía)
  • 1912 - El libro fiel - (Poesía)
  • 1910 - Odas seculares - (Poesía)
  • 1909 - Lunario sentimental - (Poesía)
  • 1906 - Las fuerzas extrañas - (Cuentos)
  • 1905 - Los crepúsculos del jardín - (Poesía)
  • 1905 - La guerra gaucha - (Relatos)
  • 1897 - Las montañas del oro - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1749 nace Johann Wolfgang Goethe

    28 de agosto de 1749 - Nace Johann Wolfgang Goethe

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La cuarta elegía (frag.)

    Ángel y títere: entonces
    hay un espectáculo por fin,
    Entonces se reconcilia lo que incesantemente
    desunimos, en tanto que existimos aquí. Entonces
    surge
    de nuestras estaciones solamente el ciclo
    de la transformación total. Por encima de nosotros
    actúa entonces el ángel. Mira, los moribundos,
    ¿no debían de sospechar que todo lo que hacemos
    está lleno de pretextos? Ninguna cosa
    es en sí misma. ¡Oh, horas de la infancia,
    cuando tras las figuras había más
    que el mero pasado, y no el porvenir ante nosotros!
    Por cierto, crecíamos y a veces nos apresurábamos
    a ser pronto mayores, en parte por amor
    a los que no tenía otra cosa que su mayor
    estatura.
    Y, a pesar de todo, en nuestro andar de solitarios,
    nos placía lo durable, y seguíamos allí, erguidos,
    en lo intervalos de espacio entre mundo y juguete,
    en un lugar que desde los comienzos
    fuera fundado para un puro acontecer.

    ¿Quién puede mostrarnos a un niño tal cual es?
    ¿Quién lo subirá
    a las estrellas y le pondrá en sus manos
    la medida de la distancia? ¿Quién elabora la
    muerte del niño
    con ese pan oscuro que se endurece, o la deja
    dentro
    de su boca redonda, tal como el corazón
    de una bella manzana?... Los asesinos
    son fáciles de presentir. Pero esto:
    albergar la muerte, toda la muerte,
    aun antes de la vida, tan dulcemente y sin enfado
    eso es indescriptible.

    Rainer María Rilke

    Elegías de Duino (1922)
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