En la otra puerta

Dublín al Sur

Dublín al Sur, de Isidoro Blaisten

Isidoro Blaisten

1980 - Cuentos

Premio Nacional de Literatura, Dublín al sur es uno de los libros capitales de Isidoro Blaisten. Reúne doce cuentos magistrales, de rara perfección y permanente interés. Como dice el autor en el prólogo, "siempre habrá suicidas convencidos, desamparados que merodean los lugares de la estupidez de la vanidad humanas, desesperados que buscan la salvación e intentan comprarla en las casas del ramo, matrimonios acaudalados cuya razón de existir es la competencia con otro matrimonio acaudalado, esclavos de las modas literarias sumidos en la perplejidad y el desasosiego, seres oblicuos para quienes la vida es tangencial, tíos que deben ser asesinados, y alguien que sueña un castillo en Irlanda".

El humor inconfundible de Blaisten, su inteligente ironía y su brillante inventiva verbal hacen de Dublín al sur un libro ineludible en la literatura argentina contemporánea.

Textos para leer de Dublín al Sur

  • La puntualidad es la cortesía de los reyes (Cuento)
  • Obras de Isidoro Blaisten

  • 2004 - Voces en la noche - (Novela)
  • 2004 - Cuentos completos - (Cuentos)
  • 1997 - Antología personal - (Cuento)
  • 1995 - Al acecho - (Cuento)
  • 1992 - Cuando éramos felices - (Ensayo)
  • 1986 - Carroza y reina - (Cuento)
  • 1985 - A mí nunca me dejaban hablar - (Cuento)
  • 1983 - Anticonferencias - (Ensayo)
  • 1982 - Cerrado por melancolía - (Cuento)
  • 1982 - Cuentos anteriores (recopilación) - (Cuento)
  • 1980 - Dublín al Sur - (Cuentos)
  • 1974 - El mago - (Cuento)
  • 1972 - La salvación - (Cuento)
  • 1969 - La felicidad - (Cuento)
  • 1965 - Sucedió en la lluvia - (Poesía)
  • ¿A qué cuento pertenece la inolvidable frase ''Ésto lo estoy tocando mañana''?

    Un hombre claro

    Un hombre claro

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Fundación mítica de Buenos Aires

    ¿Y fue por este río de sueñera y de barro
    que las proas vinieron a fundarme la patria?
    Irían a los tumbos los barquitos pintados
    entre los camalotes de la corriente zaina.

    Pensando bien la cosa, supondremos que el río
    era azulejo entonces como oriundo del cielo
    con su estrellita roja para marcar el sitio
    en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

    Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
    por un mar que tenía cinco lunas de anchura
    y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
    y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

    Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
    durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
    pero son embelecos fraguados en la Boca.
    Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

    Una manzana entera pero en mitá del campo
    expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
    La manzana pareja que persiste en mi barrio:
    Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

    Un almacén rosado como revés de naipe
    brilló y en la trastienda conversaron un truco;
    el almacén rosado floreció en un compadre,
    ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

    El primer organito salvaba el horizonte
    con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
    El corralón seguro ya opinaba Yrigoyen,
    algún piano mandaba tangos de Saborido.

    Una cigarrería sahumó como una rosa
    el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
    los hombres compartieron un pasado ilusorio.
    Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

    A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
    La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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