En la otra puerta

A mí nunca me dejaban hablar

Isidoro Blaisten

1985 - Cuento

Obras de Isidoro Blaisten

  • 2004 - Voces en la noche - (Novela)
  • 2004 - Cuentos completos - (Cuentos)
  • 1997 - Antología personal - (Cuento)
  • 1995 - Al acecho - (Cuento)
  • 1992 - Cuando éramos felices - (Ensayo)
  • 1986 - Carroza y reina - (Cuento)
  • 1985 - A mí nunca me dejaban hablar - (Cuento)
  • 1983 - Anticonferencias - (Ensayo)
  • 1982 - Cerrado por melancolía - (Cuento)
  • 1982 - Cuentos anteriores (recopilación) - (Cuento)
  • 1980 - Dublín al Sur - (Cuentos)
  • 1974 - El mago - (Cuento)
  • 1972 - La salvación - (Cuento)
  • 1969 - La felicidad - (Cuento)
  • 1965 - Sucedió en la lluvia - (Poesía)
  • ¿Con qué seudónimo firmó Cortázar su libro de poemas Presencia?

    Danielle Roger

     Danielle Roger

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Cristo en la cruz

    Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
    Los tres maderos son de igual altura.
    Cristo no está en el medio. Es el tercero.
    La negra barba pende sobre el pecho.
    El rostro no es el rostro de las láminas.
    Es áspero y judío. No lo veo
    y seguiré buscándolo hasta el día
    último de mis pasos por la tierra.
    El hombre quebrantado sufre y calla.
    La corona de espinas lo lastima.
    No lo alcanza la befa de la plebe
    que ha visto su agonía tantas veces.
    La suya o la de otro. Da lo mismo.
    Cristo en la cruz. Desordenadamente
    piensa en el reino que tal vez lo espera,
    piensa en una mujer que no fue suya.
    No le está dado ver la teología,
    la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
    las catedrales, la navaja de Occam,
    la púrpura, la mitra, la liturgia,
    la conversión de Guthrum por la espada,
    la inquisición, la sangre de los mártires,
    las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
    el Vaticano que bendice ejércitos.
    Sabe que no es un dios y que es un hombre
    que muere con el día. No le importa.
    Le importa el duro hierro con los clavos.
    No es un romano. No es un griego. Gime.
    Nos ha dejado espléndidas metáforas
    y una doctrina del perdón que puede
    anular el pasado. (Esa sentencia
    la escribió un irlandés en una cárcel.)
    El alma busca el fin, apresurada.
    Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
    Anda una mosca por la carne quieta.
    ¿De qué puede servirme que aquel hombre
    haya sufrido, si yo sufro ahora?

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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