En la otra puerta

Cuaderno de San Martín

Jorge Luis Borges

1929 - Poesía

Emecé

Textos para leer de Cuaderno de San Martín

  • A Francisco López Merino (Poesía)
  • Barrio Norte (Poesía)
  • Curso de los recuerdos (Poesía)
  • El paseo de Julio (Poesía)
  • Elegía de los portones (Poesía)
  • Fundación mítica de Buenos Aires (Poesía)
  • Isidoro Acevedo (Cuento)
  • La noche que en el Sur lo velaron (Poesía)
  • Muertes de Buenos Aires (Poesía)
  • Obras de Jorge Luis Borges

  • 1985 - Los conjurados - (Poesía)
  • 1983 - La memoria de Shakespeare - (Cuento)
  • 1981 - La cifra - (Poesía)
  • 1979 - Obras completas, en colaboración - (Textos)
  • 1977 - Historia de la noche - (Poesía)
  • 1975 - El libro de arena - (Cuento)
  • 1975 - La rosa profunda - (Poesía)
  • 1975 - La moneda de hierro - (Poesía)
  • 1974 - Obras completas - (Textos)
  • 1972 - El oro de los tigres - (Poesía)
  • 1970 - El informe de Brodie - (Cuentos)
  • 1969 - Elogio de la sombra - (Poesía)
  • 1965 - Para las seis cuerdas - (Poesía)
  • 1964 - El otro,el mismo - (Poesía)
  • 1960 - El Hacedor - (Poesía)
  • 1951 - La muerte y la brújula - (Cuento)
  • 1949 - El aleph - (Cuento)
  • 1944 - Ficciones - (Cuentos)
  • 1942 - El jardín de senderos que se bifurcan - (Cuentos)
  • 1935 - Historia universal de la infamia - (Cuento)
  • 1929 - Cuaderno de San Martín - (Poesía)
  • 1925 - Luna de enfrente - (Poesía)
  • 1923 - Fervor de Buenos Aires - (Poesía)
  • Un día como hoy en 2007 muere Jean Racine

    21 de abril de 2007 - Muere Jean Racine

    ¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

    Hugo Ditaranto

    Hugo Ditaranto

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Gacela de la terrible presencia

    Yo quiero que el agua se quede sin cauce,
    yo quiero que el viento se quede sin valles.

    Quiero que la noche se quede sin ojos
    y mi corazón sin flor del oro;

    que los bueyes hablen con las grandes hojas
    y que la lombriz se muera de sombra;

    que brillen los dientes de la calavera
    y los amarillos inunden la seda.

    Puedo ver el duelo de la noche herida
    luchando enroscada con el mediodía.

    Resiste un ocaso de verde veneno
    y los arcos rotos donde sufre el tiempo.

    Pero no ilumines tu limpio desnudo
    como un negro cactus abierto en los juncos.

    Déjame en un ansia de oscuros planetas,
    pero no me enseñes tu cintura fresca.

    Federico García Lorca

    Diván del Tamarit (1936)
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