En la otra puerta

El Hacedor

El Hacedor, de Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

1960 - Poesía

Emecé

Caracterizan las páginas de El hacedor el cruce de géneros (relatos, ensayos y poemas) y la diversidad temática.

Homero y Dante alternan con Rosas y Facundo; la fantasía que inventa laberintos inéditos, con la crónica de sucesos aparentemente triviales pero cargados de insospechadas significaciones; el particularismo criollo, con la universalidad histórica que abarca tanto la simbología oriental como la cultura europea. "De cuantos libros he entregado a la imprenta -escribió el propio Jorge Luis Borges- ninguno, creo, es tan personal como esta colectiva y desordenada 'silva de varia lección'".

Obras de Jorge Luis Borges

  • 1985 - Los conjurados - (Poesía)
  • 1983 - La memoria de Shakespeare - (Cuento)
  • 1981 - La cifra - (Poesía)
  • 1979 - Obras completas, en colaboración - (Textos)
  • 1977 - Historia de la noche - (Poesía)
  • 1975 - El libro de arena - (Cuento)
  • 1975 - La rosa profunda - (Poesía)
  • 1975 - La moneda de hierro - (Poesía)
  • 1974 - Obras completas - (Textos)
  • 1972 - El oro de los tigres - (Poesía)
  • 1970 - El informe de Brodie - (Cuentos)
  • 1969 - Elogio de la sombra - (Poesía)
  • 1965 - Para las seis cuerdas - (Poesía)
  • 1964 - El otro,el mismo - (Poesía)
  • 1960 - El Hacedor - (Poesía)
  • 1951 - La muerte y la brújula - (Cuento)
  • 1949 - El aleph - (Cuento)
  • 1944 - Ficciones - (Cuentos)
  • 1942 - El jardín de senderos que se bifurcan - (Cuentos)
  • 1935 - Historia universal de la infamia - (Cuento)
  • 1929 - Cuaderno de San Martín - (Poesía)
  • 1925 - Luna de enfrente - (Poesía)
  • 1923 - Fervor de Buenos Aires - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1904 nace Pablo Neruda

    12 de julio de 1904 - Nace Pablo Neruda

    Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas,dotado de corazón singular y sueños funestos,precipitadamente pálido, marchito en la frente,y con luto de viudo furioso por cada día de vida,ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente,y de todo sonido que acojo temblando,tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,un oído que nace, una angustia indirecta,como si llegaran ladrones o fantasmas,y en una cáscara de extensión fija y profunda,como un camarero humillado, como una campana un poco ronca,como un espejo viejo, como un olor de casa solaen la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores,posiblemente de otro modo aún menos melancólico,pero, la verdad, de pronto, el viento que azota mi pecho,las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,el ruido de un día que arde con sacrificio,me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidoshay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.

    ¿Cuál es el título de la novela de Faulkner en la que se narra la peripecia de los Bundren para sepultar a su madre?

    Entrevista a una mujer de las letras

    Entrevista a una mujer de las letras

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Veleta

    Viento del Sur,
    moreno, ardiente,
    llegas sobre mi carne,
    trayéndome semilla
    de brillantes
    miradas, empapado
    de azahares.

    Pones roja la luna
    y sollozantes
    los álamos cautivos, pero vienes
    ¡demasiado tarde!
    ¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
    en el estante!

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Aire del Norte,
    ¡oso blanco del viento!
    Llegas sobre mi carne
    tembloroso de auroras
    boreales,
    con tu capa de espectros
    capitanes,
    y riyéndote a gritos
    del Dante.
    ¡Oh pulidor de estrellas!
    Pero vienes
    demasiado tarde.
    Mi almario está musgoso
    y he perdido la llave.

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Brisas, gnomos y vientos
    de ninguna parte.
    Mosquitos de la rosa
    de pétalos pirámides.
    Alisios destetados
    entre los rudos árboles,
    flautas en la tormenta,
    ¡dejadme!
    Tiene recias cadenas
    mi recuerdo,
    y está cautiva el ave
    que dibuja con trinos
    la tarde.

    Las cosas que se van no vuelven nunca,
    todo el mundo lo sabe,
    y entre el claro gentío de los vientos
    es inútil quejarse.
    ¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
    ¡Es inútil quejarse!

    Sin ningún viento.
    ¡hazme caso!
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Federico García Lorca

    Libro de Poemas (1921)
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