El poema de hoy
Grumete
¡No pruebes tú los licores!
¡Tú no bebas!
¡Marineros bebedores,
los de las obras del puerto,
que él no beba!
¡Que él no beba, pescadores!
¡Siempre sus ojos abiertos,
siempre sus labios despiertos
a la mar, no a los licores.
¡Que él no beba!
¡Jee, compañero, jee, jee!
¡Un toro azul por el agua!
¡Ya apenas si se le ve!
-¿Quééé?
-¡Un toro por el mar, jee!
-¡Traje mío, traje mío,
nunca te podré vestir,
que al mar no dejan ir.
Nunca me verás, ciudad,
con mi traje marinero.
Guardado está en el ropero,
ni me lo dejan probar.
Mi madre me lo ha encerrado,
para que no vaya al mar.
Retorcedme sobre el mar,
al sol, como si mi cuerpo
fuera el jirón de una vela.
Exprimid toda mi sangre.
Tended a secar mi vida
sobre las jarcias del muelle.
Seco, arrojadme a las aguas
con una piedra en el cuello
para que nunca más flote.
Le di mi sangre a los mares.
¡Barcos, navegad por ella!
Debajo estoy yo, tranquilo.