La caída de la casa Usher

Edgar Allan Poe

1839 -

Obras de Edgar Allan Poe

  • 1827 - Tamerlán y otros poemas
  • 1829 - Al Aaraf
  • 1831 - Poemas
  • 1838 - La narración de Arthur Gordon Pym
  • 1839 - La caída de la casa Usher
  • 1841 - Los crímenes de la calle Morgue
  • 1842 - El pozo y el péndulo
  • 1843 - El misterio de Marie Rogêt
  • 1843 - El corazón delator
  • 1844 - La carta robada
  • 1845 - La verdad sobre el caso del señor Valdemar
  • 1848 - Eureka
  • 1981 - El escarabajo de oro y otros cuentos
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de ''El juguete rabioso''

    Ana María Shua

    Ana María Shua

    Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario

    Gracias por el fuego de la poesía y de la vida, Mario

    Por Rolando Gabrielli

    El poema de hoy

    No te rías de un colla

    No te rías de un colla que bajó del cerro,
    que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus habales yertos;
    no te rías de un colla, si lo ves callado,
    si lo ves zopenco, si lo ves dormido.

    No te rías de un colla, si al cruzar la calle
    lo ves correteando igual que una llama, igual que un guanaco,
    asustao el runa como asno bien chúcaro,
    poncho con sombrero, debajo del brazo.

    No sobres al colla, si un día de sol
    lo ves abrigado con ropa de lana, transpirando entero;
    ten presente, amigo, que él vino del cerro, donde hay mucho frío,
    donde el viento helado rajeteó sus manos y partió su callo.

    No te rías de un colla, si lo ves comiendo
    su mote cocido, su carne de avío,
    allá, en una plaza, sobre una vereda, o cerca del río;
    menos si lo ves coquiando por su Pachamama.

    Él bajó del cerro a vender sus cueros,
    a vender su lana, a comprar azúcar, a llevar su harina;
    y es tan precavido, que trajo su plata,
    y hasta su comida, y no te pide nada.

    No te rías de un colla que está en la frontera
    pa'l lao de La Quiaca o allá en las alturas del Abra del Zenta;
    ten presente, amigo, que él será el primero en parar las patas
    cuando alguien se atreva a violar la Patria.

    No te burles de un colla, que si vas pa'l cerro,
    te abrirá las puertas de su triste casa,
    tomarás su chicha, te dará su poncho, y junto a sus guaguas,
    comerás un tulpo y a cambio de nada.

    No te rías de un colla que busca el silencio,
    que en medio de lajas cultiva sus habas
    y allá, en las alturas, en donde no hay nada,
    ¡así sobrevive con su Pachamama!

    Fortunato Ramos

    Costumbres, poemas y regionalismos (2003)
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