En la otra puerta

El diablo desinteresado

Amado Nervo

1916 - Novela

Obras de Amado Nervo

  • 1922 - Los balcones - (Novela)
  • 1922 - La amada inmóvil - (Poesía)
  • 1919 - El estanque de los lotos - (Poesía)
  • 1919 - El arquero divino - (Poesía)
  • 1918 - Plenitud - (Poesía)
  • 1916 - Elevación - (Poesía)
  • 1916 - El diablo desinteresado - (Novela)
  • 1912 - Serenidad - (Poesía)
  • 1912 - Mis filosofías - (Ensayo)
  • 1910 - Juana de Asbaje (biografía de Sor Juana Inés de la Cruz) - (Biografía)
  • 1909 - En voz baja - (Poesía)
  • 1906 - Almas que pasan - (Cuentos)
  • 1905 - Jardines interiores - (Poesía)
  • 1902 - El éxodo y las flores del camino - (Poesía)
  • 1902 - Lira heroica - (Poesía)
  • 1901 - Poemas - (Poesía)
  • 1898 - 1898: Místicas - (Poesía)
  • 1896 - 1896: Perlas negras - (Poesía)
  • 1895 - El bachiller - (Novela)
  • ¿Cuál es el título del primer relato de La guerra gaucha, de Leopoldo Lugones?

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Grumete

    ¡No pruebes tú los licores!
    ¡Tú no bebas!
    ¡Marineros bebedores,
    los de las obras del puerto,
    que él no beba!
    ¡Que él no beba, pescadores!
    ¡Siempre sus ojos abiertos,
    siempre sus labios despiertos
    a la mar, no a los licores.
    ¡Que él no beba!

    ¡Jee, compañero, jee, jee!
    ¡Un toro azul por el agua!
    ¡Ya apenas si se le ve!
    -¿Quééé?
    -¡Un toro por el mar, jee!

    -¡Traje mío, traje mío,
    nunca te podré vestir,
    que al mar no dejan ir.

    Nunca me verás, ciudad,
    con mi traje marinero.
    Guardado está en el ropero,
    ni me lo dejan probar.
    Mi madre me lo ha encerrado,
    para que no vaya al mar.

    Retorcedme sobre el mar,
    al sol, como si mi cuerpo
    fuera el jirón de una vela.
    Exprimid toda mi sangre.
    Tended a secar mi vida
    sobre las jarcias del muelle.
    Seco, arrojadme a las aguas
    con una piedra en el cuello
    para que nunca más flote.
    Le di mi sangre a los mares.
    ¡Barcos, navegad por ella!
    Debajo estoy yo, tranquilo.

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
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