El arquero divino

Amado Nervo

Amado Nervo

1919 - Poesía

Esta obra de Amado Nervo, junto con La amada inmóvil, apareció póstumamete.

Amado Nervo, poeta radical, ha resistido y resiste los embates de los modos y modas literarias. Mientras haya personas sensitivas amantes de la claridad, de la música y de la hermosa palabra, la poesía del gran bardo mexicano tendrá un lugar de honor en el corazón de las gentes que se duelen, aman y esperan. Y como dijo nuestro poeta: "El amor es un lázaro perenne / cuando apenas ha muerto, resucita".

Rubén Darío decía del poeta mexicano: "Sensitivo, verleniano, virtuoso en la ejecución del verso, y, sobre todo, sincero y de conciencia, que en esto, como en todo, es lo principal; tiene su triunfo seguro".

Francisco Arias Solís

Obras de Amado Nervo

  • 1895 - El bachiller
  • 1896 - 1896: Perlas negras
  • 1898 - 1898: Místicas
  • 1901 - Poemas
  • 1902 - El éxodo y las flores del camino
  • 1902 - Lira heroica
  • 1905 - Jardines interiores
  • 1906 - Almas que pasan
  • 1909 - En voz baja
  • 1910 - Juana de Asbaje (biografía de Sor Juana Inés de la Cruz)
  • 1912 - Serenidad
  • 1912 - Mis filosofías
  • 1916 - Elevación
  • 1916 - El diablo desinteresado
  • 1918 - Plenitud
  • 1919 - El estanque de los lotos
  • 1919 - El arquero divino
  • 1922 - Los balcones
  • 1922 - La amada inmóvil
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Juan José Saer

    Juan José Saer

    Semblanza de algunos escritores

    Semblanza de algunos escritores

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Avanti

    ¡Avanti!

    Si te postran diez veces, te levantas
    otras diez, otras cien, otras quinientas:
    no han de ser tus caídas tan violentas
    ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
    Con el hambre genial con que las plantas
    asimilan el humus avarientas,
    deglutiendo el rencor de las afrentas
    se formaron los santos y las santas.
    Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
    nada más necesita la criatura,
    y en cualquier infeliz se me figura
    que se mellan los garfios de la suerte...
    ¡Todos los incurables tienen cura
    cinco segundos antes de su muerte!

    ¡Piu Avanti!

    No te des por vencido, ni aun vencido,
    no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
    trémulo de pavor, piénsate bravo,
    y arremete feroz, ya mal herido.
    Ten el tesón del clavo enmohecido
    que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
    no la cobarde estupidez del pavo
    que amaina su plumaje al primer ruido.
    Procede como Dios que nunca llora;
    o como Lucifer, que nunca reza;
    o como el robledal, cuya grandeza
    necesita del agua y no la implora...
    Que muerda y vocifere vengadora,
    ya rodando en el polvo, tu cabeza!

    ¡Molto piu Avanti!

    Los que vierten sus lágrimas amantes
    sobre las penas que no son sus penas;
    los que olvidan el son de sus cadenas
    para limar las de los otros antes;
    Los que van por el mundo delirantes
    repartiendo su amor a manos llenas,
    caen, bajo el peso de sus obras buenas,
    sucios, enfermos, trágicos,... ¡sobrantes!
    ¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
    ¡nunca sigas impulsos compasivos!
    ¡ten los garfios del Odio siempre activos
    los ojos del juez siempre despiertos!
    ¡Y al echarte en la caja de los muertos,
    menosprecia los llantos de los vivos!

    ¡Molto piu Avanti ancora!

    El mundo miserable es un estrado
    donde todo es estólido y fingido,
    donde cada anfitrión guarda escondido
    su verdadero ser, tras el tocado:
    No digas tu verdad ni al mas amado,
    no demuestres temor ni al mas temido,
    no creas que jamas te hayan querido
    por mas besos de amor que te hayan dado.
    Mira como la nieve se deslíe
    sin que apostrofe al sol su labio yerto,
    cómo ansia las nubes el desierto
    sin que a ninguno su ansiedad confíe...
    ¡Trema como el infierno, pero rie!
    ¡Vive la vida plena, pero muerto!

    ¡Moltíssimo piu Avanti ancora!

    Si en vez de las estúpidas panteras
    y los férreos estúpidos leones,
    encerrasen dos flacos mocetones
    en esa frágil cárcel de las fieras,
    No habrían de yacer noches enteras
    en el blando pajar de sus colchones,
    sin esperanzas ya, sin reacciones
    lo mismo que dos plácidos horteras;
    Cual Napoleones pensativos, graves,
    no como el tigre sanguinario y maula,
    escrutarían palmo a palmo su aula,
    buscando las rendijas, no las llaves...
    ¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
    a escrutar las rendijas de tu jaula!

    Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte)

    Nuevas Poesías (1918)
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