En la otra puerta

El arquero divino

El arquero divino, de Amado Nervo

Amado Nervo

1919 - Poesía

Esta obra de Amado Nervo, junto con La amada inmóvil, apareció póstumamete.

Amado Nervo, poeta radical, ha resistido y resiste los embates de los modos y modas literarias. Mientras haya personas sensitivas amantes de la claridad, de la música y de la hermosa palabra, la poesía del gran bardo mexicano tendrá un lugar de honor en el corazón de las gentes que se duelen, aman y esperan. Y como dijo nuestro poeta: "El amor es un lázaro perenne / cuando apenas ha muerto, resucita".

Rubén Darío decía del poeta mexicano: "Sensitivo, verleniano, virtuoso en la ejecución del verso, y, sobre todo, sincero y de conciencia, que en esto, como en todo, es lo principal; tiene su triunfo seguro".

Francisco Arias Solís

Obras de Amado Nervo

  • 1922 - Los balcones - (Novela)
  • 1922 - La amada inmóvil - (Poesía)
  • 1919 - El estanque de los lotos - (Poesía)
  • 1919 - El arquero divino - (Poesía)
  • 1918 - Plenitud - (Poesía)
  • 1916 - Elevación - (Poesía)
  • 1916 - El diablo desinteresado - (Novela)
  • 1912 - Serenidad - (Poesía)
  • 1912 - Mis filosofías - (Ensayo)
  • 1910 - Juana de Asbaje (biografía de Sor Juana Inés de la Cruz) - (Biografía)
  • 1909 - En voz baja - (Poesía)
  • 1906 - Almas que pasan - (Cuentos)
  • 1905 - Jardines interiores - (Poesía)
  • 1902 - El éxodo y las flores del camino - (Poesía)
  • 1902 - Lira heroica - (Poesía)
  • 1901 - Poemas - (Poesía)
  • 1898 - 1898: Místicas - (Poesía)
  • 1896 - 1896: Perlas negras - (Poesía)
  • 1895 - El bachiller - (Novela)
  • ¿Quién es el autor del poema Santos Vega?

    Hugo Ditaranto

    Hugo Ditaranto

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Entra la aurora en el jardín

    Entra la aurora en el jardín; despierta
    los cálices rosados; pasa el viento
    y aviva en el hogar la llama muerta,
    cae una estrella y raya el firmamento;

    canta el grillo en el quicio de una puerta
    y el que pasa detiénese un momento,
    suena un clamor en la mansión desierta
    y le responde el eco soñoliento;

    y si en el césped ha dormido un hombre
    la huella de su cuerpo se adivina,
    hasta un mármol que tenga escrito un nombre

    llama al recuerdo que sobre él se inclina.
    Sólo mi amor estéril y escondido
    vive sin hacer señas ni hacer ruido.

    Enrique Banchs

    La urna (1911)
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