En la otra puerta

Cuentos crueles

Abelardo Castillo

1966 - Cuento

Escritos en la sonora década del 60, Cuentos Crueles anticipó la violencia, la crueldad y la exasperada prepotencia de los años siguientes.

Una pareja intensidad recorre las historias de este libro: el descubrimiento del deseo en una tarde de siesta y el recuerdo de ciertas emociones que nunca deberían escribirse; el patético desencanto de un hombre frente a otro mientras el universo gira en torno de una estufa; la madrugada de un 9 de octubre de 1956 y la emboscada que sufre un improvisado grupo de combatientes leales a Perón; las ceremonias de la escritura desafiando la pérdida del amor y sus liturgias; el desamor frontal y la venganza de una mujer humillada (este último, uno de los cuentos más estremecedores de la literatura latinoamericana, llevado al cine en 1995 por Jorge Rocca y galardonado con el Premio Festival de Gramado, cuyo jurado estuvo presidido por Alan Robbe Grillet).

Obras de Abelardo Castillo

  • 1999 - El Evangelio según Van Hutten - (Novela)
  • 1998 - Cuentos Completos - (Cuento)
  • 1992 - Las maquinarias de la noche - (Cuento)
  • 1991 - Crónica de un iniciado - (Novela)
  • 1989 - Las palabras y los días - (Ensayo)
  • 1985 - El que tiene sed - (Novela)
  • 1982 - El cruce del Aqueronte - (Cuento)
  • 1976 - Las panteras y el templo - (Cuento)
  • 1972 - Los mundos reales - (Cuento)
  • 1968 - La casa de cenizas - (Novela)
  • 1968 - Tres dramas - (Teatro)
  • 1966 - Cuentos crueles - (Cuento)
  • 1964 - Israfel - (Teatro)
  • 1961 - Las otras puertas - (Cuento)
  • 1959 - El otro judas - (Teatro)
  • ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    El general Quiroga va en coche al muere

    El madrejón desnudo ya sin sed de agua
    y una luna perdida en el frío del alba
    y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

    El coche se hamacaba rezongando la altura;
    un galerón enfático, enorme, funerario.
    Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
    tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

    Junto a los postillones jineteaba un moreno.
    Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
    El general Quiroga quiso entrar en la sombra
    llevando seis o siete degollados de escolta.

    Esa cordobesa bochinchera y ladina
    (meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
    Aquí estoy afianzado y metido en la vida
    como la estaca pampa bien metida en la pampa.

    Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
    y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
    no he de soltar la vida por estos pedregales.
    ¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

    Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
    hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
    la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
    y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

    Ya muerto, ya de pié, ya inmortal, ya fantasma,
    se presentó al infierno que Dios le había marcado,
    y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
    las ánimas en pena de hombres y de caballos.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias