Teléfono ocupado

Silvina Bullrich

1956 -

Este libro fue escrito a mediados del año 1954. En estilo directo, realista y tierno, con un ritmo sobrio y ajustado, Silvina Bullrich nos ofrece en este jugoso relato una imagen de la mujer moderna. Refleja, tras su tono un poco burlón, el estancamiento en que vivía la gente en la Argentina. Ninguna escritora se había atrevido en nuestro país a manejar la ficción con esa valentía, con esa profundidad, sin perder por un momento esa gracia sonriente tan peculiar en sus últimas obras.

Los libros de Silvina Bullrich en apariencia sólo psicológicos, son esencialmente costumbristas; y esa costumbre de ciertas mujeres argentinas de hablar por teléfono durante horas es totalmente ajena a las demás mujeres del mundo.

Al hablar de este libro, la autora dijo que habría que llamarlo no novela ni relato, sino "divertissement". Sin embargo, no sería justo olvidar que bajo el tono en apariencia frívolo y burlón, hay una sátira dolorosa de una sociedad cuya obligación primordial es luchar contra esa tendencia a la pereza femenina de la época de la colonia.

Teléfono ocupado se nos pega a las manos como una conversación indiscutiblemente interferida. Pesadilla, realidad y evocación entremezclan sus sabores peculiares en una técnica ágil, cinematográfica.

Obras de Silvina Bullrich

  • 1944 - La tercera versión
  • 1951 - Bodas de cristal
  • 1956 - Teléfono ocupado
  • 1958 - Mientras los demás viven
  • 1964 - Los burgueses
  • 1965 - Historias inmorales
  • 1965 - Los salvadores de la patria
  • 1966 - Los monstruos sagrados
  • 1970 - La aventura interior
  • 1975 - Te acordarás de Taormina
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Con qué poema comienza la obra ''Canto General'', de Pablo Neruda?

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    El conde Lucanor

    El conde Lucanor

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    La Recoleta

    Convencidos de caducidad
    por tantas nobles certidumbres del polvo,
    nos demoramos y bajamos la voz
    entre las lentas filas de panteones,
    cuya retórica de sombra y de mármol
    promete o prefigura la deseable
    dignidad de haber muerto.

    Bellos son los sepulcros,
    el desnudo latín y las trabadas fechas fatales,
    la conjunción del mármol y de la flor
    y las plazuelas con frescura de patio
    y los muchos ayeres de a historia
    hoy detenida y única.

    Equivocamos esa paz con la muerte
    y creemos anhelar nuestro fin
    y anhelamos el sueño y la indiferencia.
    Vibrante en las espadas y en la pasión
    y dormida en la hiedra,
    sólo la vida existe.

    El espacio y el tiempo son normas suyas,
    son instrumentos mágicos del alma,
    y cuando ésta se apague,
    se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,
    como al cesar la luz
    caduca el simulacro de los espejos
    que ya la tarde fue apagando.

    Sombra benigna de los árboles,
    viento con pájaros que sobre las ramas ondea,
    alma que se dispersa entre otras almas,
    fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser,
    milagro incomprensible,
    aunque su imaginaria repetición
    infame con horror nuestros días.

    Estas cosas pensé en la Recoleta,
    en el lugar de mi ceniza.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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