Una larga e intensa convivencia con los libros me llevaron a escribir, durante toda una vida dedicada a la literatura, artículos o ensayos cortos sobre el autor y la obra.
Soy esencialmente novelista, pero estamos viviendo horas de ansiedad y toma de conciencia; esto nos lleva a inclinarnos sobre los pensamientos y los pensadores, salvo si preferimos evadirnos en una novela de aventuras.
Yo le ofrezco aquí una compañía para su espíritu recoleto, algo que le permita olvidar las cifras y los encontronazos materiales, una música de fondo para sus propias reflexiones.
Silvina Bullrich
Sin dueño, entre las ortigas,
piedra por pulir, brillabas.
Pie invisible.
(Entre las ortigas, nada.)
Pie invisible de la ira.
Lenguas de légamo, hundidas,
sordas, recordaron algo.
Ya no estabas.
¿Qué recordaron?
Se movió mudo el silencio
y dijo algo.
No dijo nada.
Sin saberlo,
mudó de rumbo mi sangre,
y en los fosos
gritos largos se cayeron.
Para salvar mis ojos,
para salvarte a ti que...
Secreto.