En la otra puerta

Aguafuertes porteñas

Aguafuertes porteñas, de Roberto Arlt

Roberto Arlt

1958 - Artículos

Losada

Este libro recoge los artículos publicados por Roberto Arlt en el Diario El Mundo entre 1928 y 1933.

Una aguda crítica de Arlt que transita diversas cuestiones como el origen de las palabras, el espíritu de la calle Corrientes o los problemas de Buenos Aires en la década del 30.

El tiempo ha transformado a este trabajo de Arlt en un valioso registro de la época. Con lenguaje sencillo, tono humorístico e ironía, logra mostrar la identidad porteña con carácter didáctico y original.

Textos para leer de Aguafuertes porteñas

  • Causa y sinrazón de los celos ()
  • Obras de Roberto Arlt

  • 1958 - Aguafuertes porteñas - (Artículos)
  • 1941 - El criador de gorilas - (Cuento)
  • 1941 - Un viaje terrible - (Cuento)
  • 1937 - La isla desierta - (Teatro)
  • 1936 - Saverio el cruel - (Teatro)
  • 1936 - El fabricante de fantasmas - (Teatro)
  • 1934 - La juerga de las polichinelas - (Teatro)
  • 1934 - Un hombre sensible - (Teatro)
  • 1933 - El jorobadito - (Cuento)
  • 1932 - El amor brujo - (Novela)
  • 1932 - Prueba de amor - (Teatro)
  • 1931 - Los lanzallamas - (Novela)
  • 1929 - Los siete locos - (Novela)
  • 1926 - El juguete rabioso - (Novela)
  • ¿Cuál es el título de la novela de Juan José Saer que se ambienta en la reunión de una familia para festejar fin de año y cenar un cordero asado?

    Antonio Barnés Vázquez.

    Antonio Barnés Vázquez.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Singladura

    El mar es una espada innumerable y una plenitud de pobreza.
    La llamarada es traducible en ira, el manantial en tiempo, y la cisterna en clara aceptación.
    El mar es solitario como un ciego.
    El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar.
    En su hondura, el alba es una humilde tapia encalada.
    De su confín surge el claror, igual que una humareda.
    Impenetrable como la piedra labrada persiste el mar ante los muchos días.
    Cada tarde es un puerto.
    Nuestra mirada flagelada de mar camina por su cielo: Última playa blanda, celeste arcilla de las tardes.
    ¡Qué dulce intimidad la del ocaso en el huraño mar! Claras como una feria brillan las nubes.
    La luna nueva se ha enredado a un mástil.
    La misma luna que dejamos bajo un arco de piedra y cuya luz agraciará los sauzales.
    En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde con mi hermana, como un trozo de pan.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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