En la otra puerta

Israfel

Abelardo Castillo

1964 - Teatro

Obras de Abelardo Castillo

  • 1999 - El Evangelio según Van Hutten - (Novela)
  • 1998 - Cuentos Completos - (Cuento)
  • 1992 - Las maquinarias de la noche - (Cuento)
  • 1991 - Crónica de un iniciado - (Novela)
  • 1989 - Las palabras y los días - (Ensayo)
  • 1985 - El que tiene sed - (Novela)
  • 1982 - El cruce del Aqueronte - (Cuento)
  • 1976 - Las panteras y el templo - (Cuento)
  • 1972 - Los mundos reales - (Cuento)
  • 1968 - La casa de cenizas - (Novela)
  • 1968 - Tres dramas - (Teatro)
  • 1966 - Cuentos crueles - (Cuento)
  • 1964 - Israfel - (Teatro)
  • 1961 - Las otras puertas - (Cuento)
  • 1959 - El otro judas - (Teatro)
  • Un día como hoy en 1854 nace Oscar Wilde

    16 de octubre de 1854 - Nace Oscar Wilde

    ¿Quién es el autor del poema Santos Vega?

    Fortunato Ramos

    Fortunato Ramos

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amor errante

    Hijo, en tu busca
    Cruzo los mares:
    Las olas buenas
    A ti me traen:
    Los aires frescos
    Limpian mis carnes
    De los gusanos
    De las ciudades;
    Pero voy triste
    Porque en los mares
    Por nadie puedo
    Verter mi sangre.
    ¿Qué a mí las ondas
    Mansas e iguales?
    ¿Qué a mí las nubes,
    Joyas volantes?
    ¿Qué a mí los blandos
    Juegos del aire?
    ¿Qué la iracunda
    Voz de huracanes?
    A estos–¡la frente
    Hecha a domarles!
    A los lascivos
    Besos fugaces
    De las menudas
    Brisas amables,–
    Mis dos mejillas
    Secas y exangües,
    De un beso inmenso
    Siempre voraces!
    Y ¿a quién, el blanco
    Pálido ángel
    Que aquí en mi pecho
    Las alas abre
    Y a los cansados
    Que de él se amparen
    Y en él se nutran
    Busca anhelante?
    ¿A quién envuelve
    Con sus suaves
    Alas nubosas
    Mi amor errante?
    Libres de esclavos
    Cielos y mares,
    Por nadie puedo
    Verter mi sangre!
    Y llora el blanco
    Pálido ángel:
    ¡Celos del cielo
    Llorar le hacen,
    Que a todos cubre
    Con sus celajes!
    Las alas níveas
    Cierra, y ampárase
    De ellas el rostro
    Inconsolable:–
    Y en el confuso
    Mundo fragante
    Que en la profunda
    Sombra se abre,
    Donde en solemne
    Silencio nacen
    Flores eternas
    Y colosales,
    Y sobre el dorso
    De aves gigantes
    Despiertan besos
    Inacabables,–
    Risueño y vivo
    Surge otro ángel!

    José Martí

    Ismaelillo (1882)
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