En la otra puerta

Anecdótica historia de la muerte

Anecdótica historia de la muerte, de Edgardo Lois

Edgardo Lois

2001 -

Anecdótica historia de la muerte es un libro raro, uno de esos libros que no se puede encasillar, y por lo tanto problemático para la tranquilidad de los encasilladores. En él hay historias contadas de muy diversa manera. Mi ignorancia sobre la ciencia que estudia las formas establecidas de la narración, se debe a mi escasa inclinación a respetar, precisamente, lo establecido. El impulso, las ganas de contar, me llevó a escribir como escribo, o sea, a contar como puedo.

En Anecdótica... importa la historia, las historias que se acercaron a la muerte. Historias reales e historias mentidas que se hicieron un lugar en Buenos Aires. Historias que se cruzaron en mi camino.
Una vez más me encuentro escribiendo sobre la muerte y una vez más el mismo planteo; escribo en la muerte, con la muerte, como compañía de los días, y es desde ese conocimiento, nuestra charla, de donde parten todas las razones para disfrutar de esta vida.
Me voy a tener que ir, por eso doy mi presente, hoy, ahora; dejar el día para mañana puede resultar peligroso.

Obras de Edgardo Lois

  • 2009 - Miradas escritas al acrílico - (Narrativa)
  • Un día como hoy en 1955 muere José Ortega y Gasset

    18 de octubre de 1955 - Muere José Ortega y Gasset

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Marcos Silber

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Capitulación

    Anoche, unos abriles granas capitularon
    ante mis mayos desarmados de juventud;
    los marfiles histéricos de su beso me hallaron
    muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.
    Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
    una tarde amaranto que dije un canto a sus
    cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
    las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.
    Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
    sus velas cremas que iban al tope en las salobres
    espumas de un marmuerto. Vencedora y vencida,
    se quedó pensativa y ojerosa y granate.
    Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
    de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.

    César Vallejo

    Los heraldos negros (1918)
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