En la otra puerta

No habrá más penas ni olvido

No habrá más penas ni olvido, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1980 - Novela

Los antiguos peronistas y las nuevas fuerzas que rodean al jefe del justicialismo se engrentan en Colonia Vela, un pueblo olvidado de la Pcia. de Buenos Aires. Con la fría posición de un jugador de ajedrez, Soriano mueve a sus personajes hacia la ineludible tragedia final, no menos brutal por el hecho de que ambos bandos se enfrenten bajo la consigna común de "Perón o muerte".

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1991 muere Gabriel Celaya

    18 de abril de 1991 - Muere Gabriel Celaya

    ¿Con qué poema comienza la obra ''Canto General'', de Pablo Neruda?

    Fortunato Ramos

    Fortunato Ramos

    (1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia

    (1914-1998). Octavio Paz, perfección y transparencia

    Por Óscar Wong

    El poema de hoy

    Gacela del amor imprevisto

    Nadie comprendía el perfume
    de la oscura magnolia de tu vientre.
    Nadie sabía que martirizabas
    un colibrí de amor entre los dientes.

    Mil caballitos persas se dormían
    en la plaza con luna de tu frente,
    mientras que yo enlazaba cuatro noches
    tu cintura, enemiga de la nieve.

    Entre yeso y jazmines, tu mirada
    era un pálido ramo de simientes.
    Yo busqué, para darte, por mi pecho
    las letras de marfil que dicen siempre,

    siempre, siempre: jardín de mi agonía,
    tu cuerpo fugitivo para siempre,
    la sangre de tus venas en mi boca,
    tu boca ya sin luz para mi muerte.

    Federico García Lorca

    Diván del Tamarit (1936)
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