En la otra puerta

Una sombra ya pronto serás

Osvaldo Soriano

1990 - Novela

Seix Barral

Soriano escribe una novela lunática en la que un ingeniero que sigue un camino a ninguna parte,derrotado por su propia historia, recorre la pampa argentina - y lo hace literalmente: ese paisaje amplio, llano, con pueblos tan parecidos entre sí, donde el polvo se mastica y patea en las calles. En ese recorrido -en el cual recibe y envía cartas desde cualquier buzón a una hija que vive en España- va conociendo a personajes tan interesantes como vencidos: un falso cura con dos ayudantes, Coluccini - ex dueño de un circo, que se hace el italiano pero es más argentino que cualquiera de los otros personajes-, Nadia -la adivina gorda y rubia-, el vendedor de mangueras peronista, el millonario Lem, que quiere asaltar la banca de un casino mediante cálculos imposibles.

"Estaba trabajando en una historia sobre un espía argentino en París a principios de siglo cuando un día, cruzando la calle, tuve la visión de un tipo haciendo dedo al costado de una ruta desierta. Supe que era ingeniero en informática, un científico que podría ser útil para un país en crecimiento. Y que sus desventuras debían transcurrir, en medio del ajuste menemista, en esa Argentina que cae en todas las trampas de la historia, que sufre a todos los gobiernos después de creer en todas las promesas." Osvaldo Soriano

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿Cuál es el título del cuento en el que Cortázar nos relata la lucha de alguien por ponerse un pulóver?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La muerte de la luna

    En el parque confuso
    Que con lánguidas brisas el cielo sahúma,
    El ciprés, como un huso,
    Devana un ovillo de de bruma.
    El telar de la luna tiende en plata su urdimbre;
    Abandona la rada un lúgubre corsario,
    Y después suena un timbre
    En el vecindario.

    Sobre el horizonte malva
    De una mar argentina,
    En curva de frente calva
    La luna se inclina,
    O bien un vago nácar disemina
    Como la valva
    De una madreperla a flor del agua marina.

    Un brillo de lóbrego frasco
    Adquiere cada ola,
    Y la noche cual enorme peñasco
    Va quedándose inmensamente sola.

    Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
    La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
    Flota en la noche de blancor mortuorio
    Una benzoica insispidez de sanatorio,
    Y cada transeúnte
    Parece una silueta del Purgatorio.

    Con emoción prosaica,
    Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
    Una voz de hombre desgraciado, en que arde
    El calor negro del rom de Jamaica.
    Y reina en el espíritu con subconsciencie arcaica,
    El miedo de lo demasiado tarde.

    Tras del horizonte abstracto,
    Húndese al fin la luna con lúgubre abandono,
    Y las tinieblas palpan como el tacto
    De un helado y sombrío mono.
    Sobre las lunares huellas,
    A un azar de eternidad y desdicha,
    Orión juega su ficha
    En problemático dominó de estrellas.

    El frescor nocturno
    Triunfa de tu amoroso empeño,
    Y domina tu frente con peso taciturno
    El negro racimo del sueño.
    En el fugaz desvarío
    Con que te embargan soñadas visiones,
    Vacilan las constelaciones;
    Y en tu sueño formado de aroma y de estío,
    Flota un antiguo cansancio
    De Bizancio...

    Languideciendo en la íntima baranda,
    Sin ilusión alguna
    Contestas a mi trémula demanda.
    Al mismo tiempo que la luna,
    Una gran perla se apaga en tu meñique;
    Disipa la brisa retardados sonrojos;
    Y el cielo como una barca que se va a pique,
    Definitivamente naufraga en tus ojos.

    Leopoldo Lugones

    Lunario sentimental (1909)
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