En la otra puerta

Triste, solitario y final

Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1973 - Novela

La figura trágica del envejecido Stan Laurel, el arrojo desatinado e inútil de Philip Marlowe y la obstinación de un joven escritor entusiasta e irreflexivo marcan los límites de esta historia, en la cual cualquier cosa puede suceder.

Triste, solitario y final, la primera novela de Soriano, lo muestra como una de las voces más originales y perturbadoras de la literatura latiniamericana contemporánea.

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1778 muere Voltaire

    30 de mayo de 1778 - Muere Voltaire

    Se quitó la vida llenándose los bolsillos de piedras y arrojándose al río en marzo de 1941, ¿a quién nos referimos?

    Antonio Barnés Vázquez.

    Antonio Barnés Vázquez.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Balbuceo

    Triste está la casa nuestra,
    triste, desde que te has ido.
    Todavía queda un poco
    de tu calor en el nido.

    Yo también estoy un poco
    triste desde que te has ido;
    pero sé que alguna tarde
    llegarás de nuevo al nido.

    ¡Si supieras cuánto, cuánto
    la casa y yo te queremos!
    Algún día cuando vuelvas
    verás cuánto te queremos.

    Nunca podría decirte
    todo lo que te queremos:
    es como un montón de estrellas
    todo lo que te queremos.

    Si tú no volvieras nunca,
    más vale que yo me muera...;
    pero siento que no quieres,
    no quieres que yo me muera.

    Bien querida que te fuiste,
    ¿no es cierto que volverás?
    para que no estemos tristes
    ¿no es cierto que volverás?

    Enrique Banchs

    El cascabel del halcón (1909)
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