El ojo de la patria

Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1992 - Novela

"Todo empezó con la repatriación de los restos de Rosas y con esa lápida que encontré en el cementerio de Pére Lachaise que decía espía argentino. Si un espía argentino tiene una tumba con su nombre, es una trampa para que lo crean muerto. Y la discusión de los historiadores sobre los próceres también refleja ese afán de cambiar el pasado, que creo que es una tendencia muy actual. Un mundo en el que todos cambian todo el tiempo desemboca en la incertidumbre de que nadie es nadie, y eso me permitió meterme con la historia y la actualidad a la vez".

Osvaldo Soriano

Textos para leer de El ojo de la patria

  • El ojo de la patria (fragmento) (Novela)
  • Obras de Osvaldo Soriano

  • 1973 - Triste, solitario y final
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido
  • 1980 - Cuarteles de invierno
  • 1984 - Artistas, locos y criminales
  • 1986 - A sus plantas rendido un león
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás
  • 1992 - El ojo de la patria
  • 1993 - Cuentos de los años felices
  • 1995 - La hora sin sombra
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios
  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el nombre del protagonista masculino de la novela María, de Jorge Isaacs?

    Teuco Castilla

    Teuco Castilla

    Marechal y Bukowsky

    Marechal y Bukowsky

    Por María del Carmen Suárez

    El poema de hoy

    Algunas cosas

    un viento que se llevó la alegría
    y la luna de los dedos
    ahora se golpean las cosas con mis ojos
    y ventanales de azufre registran la catástrofe

    se derrama el misterio como un papel ajado
    atropellando nuestro circo de asombro
    todo el esperar castillos y brujas para salirnos del cuerpo
    como buscando los ángeles
    los barriletes huidos
    esos interminables bosques de lobos y caperuzas
    esas casas de chocolate
    de enanos y gigantes
    esos silencios de la siesta en que uno cree volver al beso

    y cuando echaste no sin esfuerzo los ojos tras la magia
    te despiertan
    para erigir estatuas que ruedan la mentira
    la sinrazón entre bostezos de sangre
    el odio pero con nuevas palabras
    y todo lo que callo
    y todo lo que olvido
    y entonces te componen su esfuerzo avinagrado
    y creen en los ojos leyendo el abandono
    y guardan la estulticia dormida tras la boca
    enumerando estrellas
    pájaros
    canciones

    es el momento en que te adentran sus lenguas de huracán
    restallando los enigmas que anhelaste
    es el momento en que quisieras vestirte de venganza
    y hundir sus necios alfabetos
    su estar de lacerías
    su acopiado cenegal de estiércol
    esa ínfima saciedad con el destrozo
    el incontrolable idioma con que destierran la vida
    robándote el silencio
    hiriendo las entrañas de tu sueño
    y dejándote como un payaso solo
    y entonces te dan ganas de gritar
    de no querer el mismo cuerpo
    y el escalofrío del insulto se queda como un tonto por los ojos
    y se te desgarra adentro como una cosa inquieta
    y entonces te dan unas ganas raras de llorar
    de caerte muerto
    y convertirte en globo
    o en lluvia de organitos
    qué sé yo

    cada día se nos muere un hermano

    Roberto Jorge Santoro

    Pedradas con mi patria (1964)
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