En la otra puerta

El escarabajo de oro y otros cuentos

Edgar Allan Poe

1981 - Cuento

Hyspamerica - Ediciones Generales Anaya

Poe, "padre de la novela policíaca", con la creación de Auguste Dupin dio origen al "detective analítico" y con Los crímenes de la Rue Morgue al problema del "recinto cerrado". Un abominable crimen en una habitación cerrada o una importantísima carta robada pondrán en marcha el aparato policial: pero los policías profesionales no descubren nada, porque el bosque les impide ver el árbol. Dupin en cambio, parte del árbol, del detalle revelador, y con su fría lógica logra desentrañar la complicada maraña del crimen.

Obras de Edgar Allan Poe

  • 1981 - El escarabajo de oro y otros cuentos - (Cuento)
  • 1848 - Eureka - (Ensayo)
  • 1845 - La verdad sobre el caso del señor Valdemar - (Cuentos)
  • 1838 - La narración de Arthur Gordon Pym - (Novela)
  • 1831 - Poemas - (Poemas)
  • 1829 - Al Aaraf - (Poemas)
  • 1827 - Tamerlán y otros poemas - (Poemas)
  • ¿En cuántas partes se publicó Martín Fierro?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Coplas elegíacas

    ¡Ay del que llega sediento
    a ver el agua correr,
    y dice: la sed que siento
    no me la calma el beber!

    ¡Ay de quien bebe y, saciada
    la sed, desprecia la vida:
    moneda al tahúr prestada,
    que sea al azar rendida!

    Del iluso que suspira
    bajo el orden soberano,
    y del que sueña la lira
    pitagórica en su mano.

    ¡Ay del noble peregrino
    que se para a meditar,
    después de largo camino
    en el horror de llegar!

    ¡Ay de la melancolía
    que llorando se consuela,
    y de la melomanía
    de un corazón de zarzuela!

    ¡Ay de nuestro ruiseñor,
    si en una noche serena
    se cura del mal de amor
    que llora y canta sin pena!

    ¡De los jardines secretos,
    de los pensiles soñados,
    y de los sueños poblados
    de propósitos discretos!

    ¡Ay del galán sin fortuna
    que ronda a la luna bella;
    de cuantos caen de la luna,
    de cuantos se marchan a ella!

    ¡De quien el fruto prendido
    en la rama no alcanzó,
    de quien el fruto ha mordido
    y el gusto amargo probó!

    ¡Y de nuestro amor primero
    y de su fe mal pagada,
    y, también, del verdadero
    amante de nuestra amada!

    Antonio Machado

    Canciones (1907)
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