En la otra puerta

El nacimiento de la tragedia

Friedrich Nietzsche

1872 - Ensayo

Edaf

El nacimiento de la tragedia es la erupción armónica de una larga e intensa formación intelectual y espiritual de un joven Nietzsche dominado por la belleza y la honestidad. En este libro, donde confluyen la pasión por la música, la búsqueda de la verdad y la admiración por el mundo clásico, corren, estrepitosas y fulgurantes imágenes y concepciones hasta entonces nunca vistas ni oídas; un pensamiento que, descubriendo lo horrible y lo cruel de la naturaleza -su aspecto dionisíaco-, junto con su necesidad de redención en la apariencia, cautivó a miles de espíritus atentos al drama de la existencia desde su publicación.

Obras de Friedrich Nietzsche

  • 1908 - Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es - (Biografía)
  • 1894 - El Anticristo. Maldición sobre el Cristianismo - (Ensayo)
  • 1889 - Crepúsculo de los ídolos. Cómo se filosofa con el martillo - (Ensayo)
  • 1887 - Genealogía de la moral. Un escrito polémico - (Ensayo)
  • 1886 - Más allá del bien y del mal. Preludio de una filosofía del futuro - (Ensayo)
  • 1883 - Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie - (Relato)
  • 1882 - La gaya ciencia - (Ensayo)
  • 1881 - Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales - (Ensayo)
  • 1880 - El caminante y su sombra - (Ensayo)
  • 1878 - Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres - (Ensayo)
  • 1872 - El nacimiento de la tragedia - (Ensayo)
  • ¿Cuál fue el primer libro del entrañable poeta Miguel Hernández?

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Ceremonias

    Hubo un tiempo en que nos fijábamos en las hojas secas
    en el muro de ceniza y en la noche descalza
    y en la luna pálida de tantas destrucciones
    y así apostábamos a la melancolía
    inconscientes de que ése no era aún nuestro percance
    faltaban temporadas de sistemática pobreza
    laberintos privados y tristezas de medio pelo

    el calvario era ajeno y quedaba lejos
    el tamaño de la pena era tan módico como el deleite
    nuestros dientes de hambre y nuestras lenguas en celo
    funcionaban sin prisa pero funcionaban

    las primaveras se nos iban de entre las manos
    mirábamos el horizonte sin saber qué pedirle
    el crepúsculo se henchía de gallos azules
    y el aire era enigmático como un viejo sabihondo

    pero una madrugada forzaron las puertas
    nos allanaron el desván y la memoria
    decidieron por nosotros en mitad de la duda
    nos quitaron los fantasmas y los papeles
    levantaron un cepo de palabras
    y un corral de miedo donde abandonarnos

    nos suspendieron el derecho a la tibieza
    borraron los presagios con el odio
    nos despojaron de la lluvia verde
    y del silencio gratis y del amor cribado
    nos cortaron en dos con un hacha de invierno

    de ese modo tan turbio nos fue revelado
    que en realidad no habíamos trajinado por el tedio
    sino que éramos inadvertidamente felices
    no esplendorosa sino pasablemente ávidos
    de amparos lechos soledades perdones

    de ese modo tan impropio nos fue dicho
    que cualquier otro quebranto era menos que este azote
    y tuvieron que aparecer túneles y máscaras y trampas
    para que echáramos de menos el letargo cotidiano
    las venas de los árboles el caballo a contraluz

    ¿habremos aprendido el catecismo del rencor
    o la rabia se nos irá cayendo como escamas?
    ¿recordaremos siempre no olvidar
    o las franjas de inquina se nos irán pudriendo?
    ¿almacenaremos para nunca los aborrecimientos
    y los sacaremos de la troya a perdonazos?

    es claro que ni el rayo ni el rocío tienen prisa
    desahucios y bienvenidas esperan su turno
    por algo estamos listos para empezar desde cero
    y nadie se arrodilla sobre los pámpanos caídos

    vamos a merecer cada centímetro de augurio
    vamos a abrir caminos a los sobrevivientes
    sin guirnaldas pero con respuestas
    flamantes y accesibles
    vamos a reponer lo mucho que perdimos
    vamos a aprovechar lo poco que nos queda

    Mario Benedetti

    Geografías (1984)
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