En la otra puerta

Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie

Friedrich Nietzsche

1883 - Relato

Así habló Zaratustra no sólo está considerado como el libro más representativo de Nietzsche, sino también como una de las obras de mayor calidad literaria en lengua alemana de todos los tiempos.
Nietzsche puso en boca del legendario filósofo Zaratustra la quintaesencia de su mensaje: el superhombre, la muerte de de Dios, la voluntad de poder, y el eterno retorno de lo idéntico.

Obras de Friedrich Nietzsche

  • 1908 - Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es - (Biografía)
  • 1894 - El Anticristo. Maldición sobre el Cristianismo - (Ensayo)
  • 1889 - Crepúsculo de los ídolos. Cómo se filosofa con el martillo - (Ensayo)
  • 1887 - Genealogía de la moral. Un escrito polémico - (Ensayo)
  • 1886 - Más allá del bien y del mal. Preludio de una filosofía del futuro - (Ensayo)
  • 1883 - Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie - (Relato)
  • 1882 - La gaya ciencia - (Ensayo)
  • 1881 - Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales - (Ensayo)
  • 1880 - El caminante y su sombra - (Ensayo)
  • 1878 - Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres - (Ensayo)
  • 1872 - El nacimiento de la tragedia - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1914 nace Nicanor Parra

    5 de septiembre de 1914 - Nace Nicanor Parra

    Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia, Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso; Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan: No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo; Ya que nosotros mismos no somos más que seres (Como el dios mismo no es otra cosa que dios) Ya que no hablamos para ser escuchados Sino que para que los demás hablen Y el eco es anterior a las voces que lo producen, Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos En el jardín que bosteza y que se llena de aire, Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir Para poder resucitar después tranquilamente Cuando se ha usado en exceso de la mujer; Ya que también existe un cielo en el infierno, Dejad que yo también haga algunas cosas: Yo quiero hacer un ruido con los pies Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de ''El juguete rabioso''

    Entrevista a Osvaldo Bayer

    Entrevista a Osvaldo Bayer

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Sonetos corporales

    1

    Lloraba recio, golpeando, oscuro,
    las humanas paredes sin salida.
    Para marcarlo de una sacudida,
    lo esperaba la luz fuera del muro.
    Grito en la entraña que lo hincó, futuro,
    desventuradamente y resistida
    por la misma cerdada, abierta herida
    que ha de exponerlo al primer golpe duro.
    ¡Qué desconsolación y qué ventura!
    Monstruo batido en sangre, descuajado
    de la cueva carnal del sufrimiento.
    Mama la luz y agótala, criatura,
    tabícala en tu ser iluminado,
    que mamas con la leche el pensamiento.

    2

    Asombro de la estrella ante el destello
    de su cardada lumbre en alborozo.
    Sueña el melocotón en que su bozo
    al aire pueda amanecer cabello.
    Atónito el limón y agriado el cuello,
    sufre en la greña del membrillo mozo,
    y no hay para la rosa mayor gozo
    que ver sus piernas de espinado vello.
    Ensombrecida entre las lajas, triste
    de sufrirlas tan duras y tan solas,
    lisas para el desnudo de sus manos,
    ante el crinado mar que las embiste,
    mira la adolescente por las olas
    poblársele las ingles de vilanos.

    3

    Huele a sangre mezclada con espliego,
    venida entre un olor de resplandores.
    A sangre huelen las quemadas flores
    y a súbito ciprés de sangre el fuego.
    Del aire baja un repentino riego
    de astro y sangre resueltos en olores,
    y un tornado de aromas y colores
    al mundo deja por la sangre ciego.
    Fría y enferma y sin dormir y aullando,
    desatada la fiebre va saltando,
    como un temblor, por las terrazas solas.
    Coagulada la luna en la cornisa,
    mira la adolescente sin camisa
    poblársele las ingles de amapolas.

    4

    Un papel desvelado en su blancura.
    La hoja blanca de un álamo intachable.
    El revés de un jazmín insobornable.
    Una azucena virgen de escritura.
    El albo viso de una córnea pura.
    La piel del agua impúber e impecable.
    El dorso de una estrella invulnerable
    sobre lo opuesto a una paloma oscura.
    Lo blanco a lo más blanco desafía.
    Se asesinan de cal los carmesíes
    y el pelo rubio de la luz es cano.
    Nada se atreve a desdecir al día.
    Mas todo se me mancha de alhelíes
    por la movida nieve de una mano.

    5

    Nace en las ingles un calor callado,
    como un rumor de espuma silencioso.
    Su dura mimbre el tulipán precioso
    dobla sin agua, vivo y agotado.
    Crece en la sangre un desasosegado,
    urgente pensamiento belicoso.
    La exhausta flor perdida en su reposo
    rompe su sueño en la raíz mojado.
    Salta la tierra y de su entraña pierde
    savia, venero y alameda verde.
    Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.
    La vida hiende vida en plena vida.
    Y aunque la muerte gane la partida,
    todo es un campo alegre de batalla.

    Rafael Alberti

    Entre el clavel y la espada (1941)
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