En la otra puerta

Vagamundo

Eduardo Galeano

1973 - Relato

Obras de Eduardo Galeano

  • 2008 - Espejos. Una historia casi universal - (Ensayo)
  • 1998 - Patas para arriba - (Textos)
  • 1992 - Ser como ellos y otros artículos - (Artículos)
  • 1986 - Nosotros decimos no - (Periodístico)
  • 1978 - Días y noches de amor y de guerra - (Prosa poética)
  • 1975 - La canción de nosotros - (Novela)
  • 1973 - Vagamundo - (Relato)
  • 1971 - Las venas abiertas de América Latina - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1991 muere Gabriel Celaya

    18 de abril de 1991 - Muere Gabriel Celaya

    ¿Cuál es el título del cuento en el que Cortázar nos relata la lucha de alguien por ponerse un pulóver?

    Confidencias de Escritores

    Confidencias de Escritores

    Palabra de poeta en Buenos Aires

    Palabra de poeta en Buenos Aires

    Por Edgardo Lois

    El poema de hoy

    Ésa es tu pena

    Ésa es tu pena. Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
    y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no
    vuelven.
    Colócala a la altura de tus ojos
    y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
    o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
    o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
    Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
    Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
    un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del
    reverso del cielo.
    Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
    y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
    No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
    sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de
    olvido.
    Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
    No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
    aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
    No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
    Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
    sepúltala en tu pecho hasta el final,
    hasta la empuñadura.

    Olga Orozco

    En el revés del cielo (1987)
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