En la otra puerta

Patas para arriba

Patas para arriba, de Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

1998 - Textos

Siglo XXI editores

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo a la espalda y la cabeza en los pies.

Textos para leer de Patas para arriba

  • El derecho al delirio (Textos)
  • Latinoamericanos (Textos)
  • Obras de Eduardo Galeano

  • 2008 - Espejos. Una historia casi universal - (Ensayo)
  • 1998 - Patas para arriba - (Textos)
  • 1992 - Ser como ellos y otros artículos - (Artículos)
  • 1986 - Nosotros decimos no - (Periodístico)
  • 1978 - Días y noches de amor y de guerra - (Prosa poética)
  • 1975 - La canción de nosotros - (Novela)
  • 1973 - Vagamundo - (Relato)
  • 1971 - Las venas abiertas de América Latina - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1749 nace Johann Wolfgang Goethe

    28 de agosto de 1749 - Nace Johann Wolfgang Goethe

    Si mencionamos la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, ¿a uno de los capítulos de qué célebre obra nos estamos refiriendo?

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Dulcia linquimus arva

    Una amistad hicieron mis abuelos
    con esta lejanía
    y conquistaron la intimidad de los campos
    y ligaron a su baquía
    la tierra, el fuego, el aire, el agua.

    Fueron soldados y estancieros
    y apacentaron el corazón con mañanas
    y el horizonte igual que una bordona
    sonó en la hondura de su austera jornada.

    Su jornada fue clara como un río
    y era fresca su tarde como el agua
    oculta del aljibe
    y las cuatro estaciones fueron para ellos
    como los cuatro versos de la copla esperada.

    Descifraron lejanas polvaredas
    en carretas o en caballadas
    y los alegró el resplandor
    con que aviva el sereno la espadaña.

    Uno peleó contra los godos,
    otro en Paraguay cansó su espada;
    todos supieron del abrazo del mundo
    y fue mujer sumisa a su querer la campaña.

    Altos eran sus días
    hechos de cielo y llano.

    Sabiduría de campo afuera la suya,
    la de aquel que está firme en el caballo
    y que rige a los hombres de la llanura
    y los trabajos y los días
    y las generaciones de los toros.

    Soy un pueblero y ya no sé de esas cosas,
    soy hombre de ciudad, de barrio, de calle:
    los tranvías lejanos me ayudan la tristeza
    con esa queja larga que sueltan en las tardes.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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