En la otra puerta

Los juegos peligrosos

Olga Orozco

1962 - Poesía

Obras de Olga Orozco

  • 1998 - Eclipses y fulgores - (Antología)
  • 1997 - Relámpagos de lo invisible - (Antología)
  • 1995 - También luz es un abismo - (Relato)
  • 1994 - Con esta boca, en este mundo - (Poesía)
  • 1987 - En el revés del cielo - (Poesía)
  • 1984 - La noche a la deriva - (Poesía)
  • 1979 - Mutaciones de la realidad - (Poesía)
  • 1977 - Cantos a Berenice - (Poesía)
  • 1974 - Museo salvaje - (Poesía)
  • 1967 - La oscuridad es otro sol - (Relato)
  • 1962 - Los juegos peligrosos - (Poesía)
  • 1951 - Las muertes - (Poesía)
  • 1946 - Desde lejos - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1778 muere Voltaire

    30 de mayo de 1778 - Muere Voltaire

    ¿Quién es el autor de la novela El inglés de los güesos?

    Ricardo Piglia

    Ricardo Piglia

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La calle del agujero en la media

    Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
    y la mujer que amo con una boina azul.
    Yo conozco la música de un barracón de feria
    barquitos en botellas y humo en el horizonte.
    Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.
    Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
    ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
    ni el afiche apagado del grotesco armazón
    telaraña del mundo para mi corazón.
    ¡Ni las luces que siempre se van con otros hombres
    de rodillas desnudas y de brazos tendidos!
    -Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
    que acarician de noche a los niños dormidos-.
    Tenía el resplandor de una felicidad
    y veía mi rostro fijado en las vidrieras
    y en un lugar del mundo era un hombre feliz.
    ¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
    ¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
    ¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
    y carros de verduras con colores alegres?
    Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
    y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
    y riendo de la muerte y de la suerte y
    feliz como una rama de viento en primavera.
    El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!
    Esto es simple querida, como el globo de luz
    del hotel en que vives. Yo subo la escalera
    y la música viene a mi lado, la música.
    Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
    alegres en lo alto de una calle cualquiera.
    Alegres las campanas como una nueva voz.
    Tú crees todavía en la revolución
    y por el agujero que coses en tu media
    sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.
    Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
    una calle que nadie conoce ni transita.
    Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo
    solo con el recuerdo de una mujer querida.
    Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
    Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto.

    Raúl González Tuñón

    La calle del agujero en la media (1930)
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