En la otra puerta

Eclipses y fulgores

Olga Orozco

1998 - Antología

Lumen

Obras de Olga Orozco

  • 1998 - Eclipses y fulgores - (Antología)
  • 1997 - Relámpagos de lo invisible - (Antología)
  • 1995 - También luz es un abismo - (Relato)
  • 1994 - Con esta boca, en este mundo - (Poesía)
  • 1987 - En el revés del cielo - (Poesía)
  • 1984 - La noche a la deriva - (Poesía)
  • 1979 - Mutaciones de la realidad - (Poesía)
  • 1977 - Cantos a Berenice - (Poesía)
  • 1974 - Museo salvaje - (Poesía)
  • 1967 - La oscuridad es otro sol - (Relato)
  • 1962 - Los juegos peligrosos - (Poesía)
  • 1951 - Las muertes - (Poesía)
  • 1946 - Desde lejos - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1914 nace Nicanor Parra

    5 de septiembre de 1914 - Nace Nicanor Parra

    Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia, Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso; Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan: No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo; Ya que nosotros mismos no somos más que seres (Como el dios mismo no es otra cosa que dios) Ya que no hablamos para ser escuchados Sino que para que los demás hablen Y el eco es anterior a las voces que lo producen, Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos En el jardín que bosteza y que se llena de aire, Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir Para poder resucitar después tranquilamente Cuando se ha usado en exceso de la mujer; Ya que también existe un cielo en el infierno, Dejad que yo también haga algunas cosas: Yo quiero hacer un ruido con los pies Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

    ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Fortunato Ramos

    Fortunato Ramos

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Las muertes

    He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
    lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso
    de la piel del lagarto,
    inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
    de alguna lágrima;
    arena sin pisadas en todas las memorias.
    Son los muertos sin flores.
    No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
    Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
    Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
    mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
    porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
    infames lechos vendidos por la dicha,
    porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
    gota de salmuera.
    Esa y no cualquier otra.
    Esa y ninguna otra.
    Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
    de nuestra vida.

    Olga Orozco

    Las muertes (1951)
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