En la otra puerta

La revolución es un sueño eterno

Andrés Rivera

1987 - Novela

Alfaguara

Obras de Andrés Rivera

  • 2005 - Esto por ahora - (Novela)
  • 2004 - Cría de asesinos - (Cuento)
  • 2003 - El manco Paz - (Novela)
  • 2002 - Para ellos el paraíso y otras novelas - (Novela)
  • 2001 - Hay que matar - (Novela)
  • 2000 - Cuentos escogidos - (Antología)
  • 2000 - Tierra de exilio - (Novela)
  • 1999 - El profundo sur - (Novela)
  • 1998 - La lenta velocidad del coraje - (Novela)
  • 1996 - El farmer - (Novela)
  • 1994 - El verdugo en el umbral - (Novela)
  • 1993 - Mitteleuropa - (Cuento)
  • 1992 - La sierva - (Novela)
  • 1991 - El amigo de Baudelaire - (Novela)
  • 1987 - La revolución es un sueño eterno - (Novela)
  • 1984 - En esta dulce tierra - (Novela)
  • 1982 - Nada que perder - (Novela)
  • 1972 - Ajuste de cuentas - (Cuento)
  • 1968 - El yugo y la marcha - (Cuento)
  • 1965 - Cita - (Cuento)
  • 1962 - Sol de sábado - (Cuento)
  • 1959 - Los que no mueren - (Novela)
  • 1957 - El precio - (Novela)
  • Un día como hoy en 1910 nace Manuel Mujica Láinez

    11 de septiembre de 1910 - Nace Manuel Mujica Láinez

    ¿En qué obra aparece la muerte representada por una bella mujer llamada La Peregrina?

    La revolución no cumplió

    La revolución no cumplió

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Calle con almacén rosado

    Ya se le van los ojos a la noche en cada bocacalle
    y es como una sequía husmeando lluvia.

    Ya todos los caminos están cerca,
    y hasta el camino del milagro.

    El viento trae el alba entorpecida.
    El alba es nuestro miedo de hacer cosas distintas y se nos viene encima.

    Toda la santa noche he caminado
    y su inquietud me deja
    en esta calle que es cualquiera.

    Aquí otra vez la seguridad de la llanura
    en el horizonte
    y el terreno baldío que se deshace en yuyos y alambres
    y el almacén tan claro como la luna nueva de ayer tarde.

    Es familiar como un recuerdo la esquina
    con esos largos zócalos y la promesa de un patio.

    ¡Qué lindo atestiguarte, calle de siempre, ya que te miraron tan pocas cosas mis días!
    Ya la luz raya el aire.

    Mis años recorrieron los caminos de la tierra y del agua
    y sólo a vos te siento, calle dura y rosada.

    Pienso si tus paredes concibieron la aurora,
    almacén que en la punta de la noche eres claro.

    Pienso y se me hace voz ante las casas
    la confesión de mi pobreza:
    no he mirado los ríos ni la mar ni la sierra,
    pero intimó conmigo la luz de Buenos Aires
    y yo forjo los versos de mi vida y mi muerte con esa luz de calle.

    Calle grande y sufrida,
    eres la única música de que sabe mi vida.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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