El violín del diablo

Raúl González Tuñón

1926 - Poesía

Textos para leer de El violín del diablo

  • Eche veinte centavos en la ranura (I) (Poesía)
  • Obras de Raúl González Tuñón

  • 1926 - El violín del diablo
  • 1928 - Miércoles de ceniza
  • 1930 - La calle del agujero en la media
  • 1934 - El otro lado de la estrella
  • 1934 - Todos bailan (poemas de Juancito Caminador)
  • 1936 - La rosa blindada
  • 1936 - Ocho documentos de hoy
  • 1938 - Las puertas del fuego
  • 1939 - La muerte en Madrid
  • 1941 - Canciones del tercer frente
  • 1941 - A nosotros la poesía
  • 1941 - Las islas
  • 1941 - Caprichos de Juancito Caminador
  • 1943 - Himno de pólvora
  • 1945 - Primer Canto Argentino
  • 1952 - Hay alguien que está esperando
  • 1954 - Todos los hombres del mundo son hermanos
  • 1957 - A la sombra de los barrios amados
  • 1963 - Demanda contra el olvido
  • 1965 - Poemas para el atril de una pianola
  • 1969 - El rumbo de las islas perdidas
  • 1977 - El banco de la plaza
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿A quién pertenece la obra Coplas a la muerte de su padre?

    Confidencias de Escritores

    Norberto Barleand: "Los poetas no sólo miran, ven, son los cantores del paisaje, del amor, el dolor, el hambre o la ternura".

    Justicia poética

    El sueño del señor juez. Carlos Gamerro. Sudamericana, 2000. 160 pág.

    Por Hernán Sassi

    El poema de hoy

    El viento en la isla

    El viento es un caballo:
    óyelo cómo corre
    por el mar, por el cielo.

    Quiere llevarme: escucha
    cómo recorre el mundo
    para llevarme lejos.

    Escóndeme en tus brazos
    por esta noche sola,
    mientras la lluvia rompe
    contra el mar y la tierra
    su boca innumerable.

    Escucha como el viento
    me llama galopando
    para llevarme lejos.

    Con tu frente en mi frente,
    con tu boca en mi boca,
    atados nuestros cuerpos
    al amor que nos quema,
    deja que el viento pase
    sin que pueda llevarme.

    Deja que el viento corra
    coronado de espuma,
    que me llame y me busque
    galopando en la sombra,
    mientras yo, sumergido
    bajo tus grandes ojos,
    por esta noche sola
    descansaré, amor mío.

    Pablo Neruda

    Los versos del capitán (1952)
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