En la otra puerta

Dos poemas

Baldomero Fernández Moreno

1935 - Poesía

Obras de Baldomero Fernández Moreno

  • 1942 - Sonetos cristianos - (Poesía)
  • 1941 - Yo, médico; yo, catedrático - (Poesía)
  • 1941 - Buenos Aires: ciudad, pueblo, campo - (Poesía)
  • 1941 - Tres poemas de amor - (Poesía)
  • 1938 - Penumbra - (Poesía)
  • 1938 - Continuación - (Poesía)
  • 1936 - Romances - (Poesía)
  • 1936 - Seguidillas - (Poesía)
  • 1935 - Dos poemas - (Poesía)
  • 1931 - Cuadernillo de verano - (Poesía)
  • 1929 - Sonetos - (Poesía)
  • 1929 - Último cofre de negrita - (Poesía)
  • 1928 - Décimas - (Poesía)
  • 1928 - Poesías - (Poesía)
  • 1926 - El hijo - (Poesía)
  • 1925 - Aldea española - (Poesía)
  • 1923 - El hogar en el campo - (Poesía)
  • 1922 - Mil novecientos veintidos - (Poesía)
  • 1921 - Nuevos poemas - (Poesía)
  • 1920 - Versos de negrita - (Poesía)
  • 1919 - Campo argentino - (Poesía)
  • 1918 - Por el amor y por ella - (Poesía)
  • 1917 - Ciudad - (Poesía)
  • 1916 - Intermedio provinciano - (Poesía)
  • 1915 - Las iniciales del misal - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1882 nace Manuel Gálvez

    18 de julio de 1882 - Nace Manuel Gálvez

    ¿En qué novela de un famoso escritor se narra la historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza?

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Caminata

    Olorosa como un mate curado
    la noche acerca agrestes lejanías
    y despeja las calles
    que acompañan mi soledad,
    hechas de vago miedo y de largas líneas.

    La brisa trae corazonadas de campo,
    dulzura de las quintas, memorias de los álamos,
    que harán temblar bajo rigideces de asfalto
    la detenida tierra viva
    que oprime el peso de las casas.

    En vano la furtiva noche felina
    inquieta los balcones cerrados
    que en la tarde mostraron
    la notoria esperanza de las niñas.

    También está el silencio en los zaguanes.
    En la cóncava sombra
    vierten un tiempo vasto y generoso
    los relojes de la medianoche magnífica,
    un tiempo caudaloso
    donde todo soñar halla cabida,
    tiempo de anchura de alma, distinto
    de los avaros términos que miden
    las tareas del día.

    Yo soy el único espectador de esta calle;
    si dejara de verla se moriría.
    (Advierto un largo paredón erizado
    de una agresión de aristas
    y un farol amarillo que aventura
    su indecisión de luz.
    También advierto estrellas vacilantes).

    Grandiosa y viva
    como el plumaje oscuro de un Ángel
    cuyas alas tapan el día,
    la noche pierde las mediocres calles.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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