En la otra puerta

Muerte en la tarde

Ernest Hemingway

1932 - Novela

Este libro es el resultado de la dilatada experiencia del autor como espectador de las corridas de toros. En él profundiza los valores de la fiesta desde su sensibilidad completamente identificada con el arte que es la esencia del espectáculo. Prescinde, por ello, de consideraciones al margen y se vuelca en la interpretación del toreo como una obra artística capaz de infundir emociones tan intensas como cualquiera de las artes llamadas "bellas". El conocimiento personal de Hemingway sobre el mundo taurino le permite ofrecer, al mismo tiempo, un reportaje en el que las anécdotas y los personajes están descritos con su reconocida maestría.

Obras de Ernest Hemingway

  • 1970 - Islas en el golfo - (Novela)
  • 1964 - París era una fiesta - (Novela)
  • 1962 - The Wild Years - (Recopilación)
  • 1952 - El viejo y el mar - (Novela)
  • 1950 - Al otro lado del río y entre los árboles - (Novela)
  • 1942 - Hombres en guerra - (Antología)
  • 1940 - Por quién doblan las campanas - (Novela)
  • 1938 - La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos - (Relatos)
  • 1937 - Tener y no tener - (Novela)
  • 1935 - Las verdes colinas de África - (Novela)
  • 1933 - El que gana no se lleva nada - (Relatos)
  • 1932 - Muerte en la tarde - (Novela)
  • 1929 - Adiós a las armas - (Novela)
  • 1927 - Hombres sin mujeres - (Relatos)
  • 1926 - The Torrents of Spring - (Novela)
  • 1926 - Fiesta - (Novela)
  • 1925 - En nuestro tiempo - (Relatos)
  • 1923 - Tres relatos y diez poemas - (Relatos)
  • Un día como hoy en 1910 nace Manuel Mujica Láinez

    11 de septiembre de 1910 - Nace Manuel Mujica Láinez

    ¿Quién es el autor del poema Santos Vega?

    Ana María Shua

    Ana María Shua

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amorosa anticipación

    Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
    ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
    ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
    serán favor tan misterioso
    como el mirar tu sueño implicado
    en la vigilia de mis brazos.

    Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
    quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
    me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
    Arrojado a quietud
    divisaré esa playa última de tu ser
    y te veré por vez primera, quizá,
    como Dios ha de verte,
    desbaratada la ficción del Tiempo
    sin el amor, sin mí.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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