En la otra puerta

Al otro lado del río y entre los árboles

Ernest Hemingway

1950 - Novela

Obras de Ernest Hemingway

  • 1970 - Islas en el golfo - (Novela)
  • 1964 - París era una fiesta - (Novela)
  • 1962 - The Wild Years - (Recopilación)
  • 1952 - El viejo y el mar - (Novela)
  • 1950 - Al otro lado del río y entre los árboles - (Novela)
  • 1942 - Hombres en guerra - (Antología)
  • 1940 - Por quién doblan las campanas - (Novela)
  • 1938 - La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos - (Relatos)
  • 1937 - Tener y no tener - (Novela)
  • 1935 - Las verdes colinas de África - (Novela)
  • 1933 - El que gana no se lleva nada - (Relatos)
  • 1932 - Muerte en la tarde - (Novela)
  • 1929 - Adiós a las armas - (Novela)
  • 1927 - Hombres sin mujeres - (Relatos)
  • 1926 - The Torrents of Spring - (Novela)
  • 1926 - Fiesta - (Novela)
  • 1925 - En nuestro tiempo - (Relatos)
  • 1923 - Tres relatos y diez poemas - (Relatos)
  • ¿A qué cuento pertenece la inolvidable frase ''Ésto lo estoy tocando mañana''?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Calle con almacén rosado

    Ya se le van los ojos a la noche en cada bocacalle
    y es como una sequía husmeando lluvia.

    Ya todos los caminos están cerca,
    y hasta el camino del milagro.

    El viento trae el alba entorpecida.
    El alba es nuestro miedo de hacer cosas distintas y se nos viene encima.

    Toda la santa noche he caminado
    y su inquietud me deja
    en esta calle que es cualquiera.

    Aquí otra vez la seguridad de la llanura
    en el horizonte
    y el terreno baldío que se deshace en yuyos y alambres
    y el almacén tan claro como la luna nueva de ayer tarde.

    Es familiar como un recuerdo la esquina
    con esos largos zócalos y la promesa de un patio.

    ¡Qué lindo atestiguarte, calle de siempre, ya que te miraron tan pocas cosas mis días!
    Ya la luz raya el aire.

    Mis años recorrieron los caminos de la tierra y del agua
    y sólo a vos te siento, calle dura y rosada.

    Pienso si tus paredes concibieron la aurora,
    almacén que en la punta de la noche eres claro.

    Pienso y se me hace voz ante las casas
    la confesión de mi pobreza:
    no he mirado los ríos ni la mar ni la sierra,
    pero intimó conmigo la luz de Buenos Aires
    y yo forjo los versos de mi vida y mi muerte con esa luz de calle.

    Calle grande y sufrida,
    eres la única música de que sabe mi vida.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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