Así que pasen cinco años

Federico García Lorca

1931 - Teatro

Obras de Federico García Lorca

  • 1919 - El maleficio de la mariposa
  • 1921 - Libro de Poemas
  • 1921 - Poema del cante jondo
  • 1922 - Primeras canciones
  • 1924 - Canciones
  • 1925 - Mariana Pineda
  • 1927 - Romancero gitano
  • 1928 - Teatro breve (1928)
  • 1930 - Poeta en Nueva York
  • 1930 - La zapatera prodigiosa
  • 1931 - Poemas sueltos
  • 1931 - Así que pasen cinco años
  • 1933 - Bodas de sangre
  • 1933 - El público
  • 1934 - Yerma
  • 1935 - Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
  • 1935 - Seis poemas gallegos
  • 1935 - Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores
  • 1936 - Diván del Tamarit
  • 1936 - La casa de Bernarda Alba
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

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    El poema de hoy

    I. Yo soy un hombre sincero

    Yo soy un hombre sincero
    De donde crece la palma,
    Y antes de morirme quiero
    Echar mis versos del alma.

    Yo vengo de todas partes,
    Y hacia todas partes voy:
    Arte soy entre las artes,
    En los montes, monte soy.

    Yo sé los nombres extraños
    De las yerbas y las flores,
    Y de mortales engaños,
    Y de sublimes dolores.

    Yo he visto en la noche oscura
    Llover sobre mi cabeza
    Los rayos de lumbre pura
    De la divina belleza.

    Alas nacer vi en los hombros
    De las mujeres hermosas:
    Y salir de los escombros,
    Volando las mariposas.

    He visto vivir a un hombre
    Con el puñal al costado,
    Sin decir jamás el nombre
    De aquella que lo ha matado.

    Rápida, como un reflejo,
    Dos veces vi el alma, dos:
    Cuando murió el pobre viejo,
    Cuando ella me dijo adiós.

    Temblé una vez,— en la reja,
    A la entrada de la viña,—
    Cuando la bárbara abeja
    Picó en la frente a mi niña.

    Gocé una vez, de tal suerte
    Que gocé cual nunca: — cuando
    La sentencia de mi muerte
    Leyó el alcaide llorando.

    Oigo un suspiro, a través
    De las tierras y la mar,
    Y no es un suspiro,— es
    Que mi hijo va a despertar.

    Si dicen que del joyero
    Tome la joya mejor,
    Tomo a un amigo sincero
    Y pongo a un lado el amor.

    Yo he visto al águila herida
    Volar al azul sereno,
    Y morir en su guarida
    La víbora del veneno.

    Yo sé bien que cuando el mundo
    Cede, lívido, al descanso,
    Sobre el silencio profundo
    Murmura el arroyo manso.

    Yo he puesto la mano osada,
    De horror y júbilo yerta,
    Sobre la estrella apagada
    Que cayó frente a mi puerta.

    Oculto en mi pecho bravo
    La pena que me lo hiere:
    El hijo de un pueblo esclavo
    Vive por él, calla, y muere.

    Todo es hermoso y constante,
    Todo es música y razón,
    Y todo, como el diamante,
    Antes que luz es carbón.

    Yo sé que el necio se entierra
    Con gran lujo y con gran llanto,—
    Y que no hay fruta en la tierra
    Como la del camposanto.

    Callo, y entiendo, y me quito
    La pompa del rimador:
    Cuelgo de un árbol marchito
    Mi muceta de doctor.

    José Martí

    Versos Sencillos (1891)
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