En la otra puerta

Seis poemas gallegos

Federico García Lorca

1935 - Poesía

Obras de Federico García Lorca

  • 1936 - Diván del Tamarit - (Poesía)
  • 1936 - La casa de Bernarda Alba - (Teatro)
  • 1935 - Llanto por Ignacio Sánchez Mejías - (Poesía)
  • 1935 - Seis poemas gallegos - (Poesía)
  • 1935 - Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores - (Teatro)
  • 1934 - Yerma - (Teatro)
  • 1933 - Bodas de sangre - (Teatro)
  • 1933 - El público - (Teatro)
  • 1931 - Poemas sueltos - (Poesía)
  • 1931 - Así que pasen cinco años - (Teatro)
  • 1930 - Poeta en Nueva York - (Poesía)
  • 1930 - La zapatera prodigiosa - (Teatro)
  • 1928 - Teatro breve (1928) - (Teatro)
  • 1927 - Romancero gitano - (Poesía)
  • 1925 - Mariana Pineda - (Teatro)
  • 1924 - Canciones - (Poesía)
  • 1922 - Primeras canciones - (Poesía)
  • 1921 - Libro de Poemas - (Poesía)
  • 1921 - Poema del cante jondo - (Poesía)
  • 1919 - El maleficio de la mariposa - (Teatro)
  • Milo es uno de los personajes de una novela de Haroldo Conti, ¿de cuál?

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Casi juicio final

    Mi callejero no hacer nada vive y se suelta por la variedad de la noche.
    La noche es una fiesta larga y sola.
    En mi secreto corazón yo me justifico y ensalzo: He atestiguado el mundo; he confesado la rareza del mundo.
    He cantado lo eterno: clara luna volvedora y las mejillas que apetece el amor.
    He conmemorado con versos las ciudad que me ciñe y los arrabales que me desgarran.
    He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre.
    A los antepasados de mi sangre y a los antepasados de mis sueños he exaltado y cantado.
    He sido y soy.
    He trabado en firmes palabras mi sentimiento que pudo haberse disipado en ternura.
    El recuerdo de una antigua vileza vuelve a mi corazón. Como el caballo muerto que la marea inflige en la playa, vuelve a mi corazón.
    Aún están a mi lado, sin embargo, las calles y la luna.
    El agua sigue siendo dulce en mi boca y las estrofas no me niegan su gracia.
    Siento el pavor de la belleza; ¿quién se atreverá a condenarme si esta gran luna de mi soledad me perdona?

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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