Romancero gitano

Federico García Lorca

1927 - Poesía

Textos para leer de Romancero gitano

  • Romance de la luna, luna (Poesía)
  • Obras de Federico García Lorca

  • 1919 - El maleficio de la mariposa
  • 1921 - Libro de Poemas
  • 1921 - Poema del cante jondo
  • 1922 - Primeras canciones
  • 1924 - Canciones
  • 1925 - Mariana Pineda
  • 1927 - Romancero gitano
  • 1928 - Teatro breve (1928)
  • 1930 - Poeta en Nueva York
  • 1930 - La zapatera prodigiosa
  • 1931 - Poemas sueltos
  • 1931 - Así que pasen cinco años
  • 1933 - Bodas de sangre
  • 1933 - El público
  • 1934 - Yerma
  • 1935 - Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
  • 1935 - Seis poemas gallegos
  • 1935 - Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores
  • 1936 - Diván del Tamarit
  • 1936 - La casa de Bernarda Alba
  • Un día como hoy en 1986 muere Simone de Beauvoir

    14 de abril de 1986

    Novelista francesa nacida en París, Simone de Beauvoir fue una mujer comprometida con lo social y ligada a la defensa de los derechos de la mujer

    ¿Cuál es el título del cuento en el que Cortázar nos relata la lucha de alguien por ponerse un pulóver?

    Un hombre que camina la poesía

    Gran Entrevista al poeta uruguayo Roberto Bianchi, una personalidad de las letras.

    Julio Huasi

    Breve análisis de su obra

    Por Gabriela Yocco

    El poema de hoy

    Elegía a Ramón Sijé

    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
    muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
    tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas


    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.


    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.


    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.


    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.


    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.


    Miguel Hernández

    El rayo que no cesa (1936)
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