En la otra puerta

Garfios

Garfios, de Marcelo Birmajer

Marcelo Birmajer

2001 - Cuentos

Editorial Sudamericana

Obras de Marcelo Birmajer

  • 2004 - El siglo XX - (Novela)
  • 2004 - Últimas historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 2003 - Una vida más. Noticias extrañas III - (Novela)
  • 2003 - Los Caballeros de la Rama - (Cuentos)
  • 2001 - Tres mosqueteros - (Novela)
  • 2001 - Garfios - (Cuentos)
  • 2001 - Hechizos de amor - (Cuentos)
  • 2000 - No tan distinto - (Novela)
  • 2000 - Piedras volando sobre el agua - (Cuentos)
  • 2000 - No es la mariposa negra - (Cuentos)
  • 1999 - Mitos y recuerdos - (Cuentos)
  • 1999 - La segunda cabeza. Noticias extrañas I - (Novela)
  • 1999 - La máquina que nunca se apagaba. Noticias extrañas II - (Novela)
  • 1999 - Jugar a matar. Noticias extrañas III - (Novela)
  • 1999 - Historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 1999 - Nuevas historias de hombres casados - (Cuentos)
  • 1996 - El abogado del marciano - (Novela)
  • 1995 - El alma al diablo - (Novela)
  • 1995 - Un veneno saludable - (Novela)
  • 1993 - Derrotado por un muerto - (Novela)
  • 1992 - Un crimen secundario - (Novela)
  • 1988 - Historieta, la imaginación al cuadrado - (Ensayo)
  • ¿Con qué poema comienza la obra ''Canto General'', de Pablo Neruda?

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Calle con almacén rosado

    Ya se le van los ojos a la noche en cada bocacalle
    y es como una sequía husmeando lluvia.

    Ya todos los caminos están cerca,
    y hasta el camino del milagro.

    El viento trae el alba entorpecida.
    El alba es nuestro miedo de hacer cosas distintas y se nos viene encima.

    Toda la santa noche he caminado
    y su inquietud me deja
    en esta calle que es cualquiera.

    Aquí otra vez la seguridad de la llanura
    en el horizonte
    y el terreno baldío que se deshace en yuyos y alambres
    y el almacén tan claro como la luna nueva de ayer tarde.

    Es familiar como un recuerdo la esquina
    con esos largos zócalos y la promesa de un patio.

    ¡Qué lindo atestiguarte, calle de siempre, ya que te miraron tan pocas cosas mis días!
    Ya la luz raya el aire.

    Mis años recorrieron los caminos de la tierra y del agua
    y sólo a vos te siento, calle dura y rosada.

    Pienso si tus paredes concibieron la aurora,
    almacén que en la punta de la noche eres claro.

    Pienso y se me hace voz ante las casas
    la confesión de mi pobreza:
    no he mirado los ríos ni la mar ni la sierra,
    pero intimó conmigo la luz de Buenos Aires
    y yo forjo los versos de mi vida y mi muerte con esa luz de calle.

    Calle grande y sufrida,
    eres la única música de que sabe mi vida.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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