La segunda cabeza. Noticias extrañas I

Marcelo Birmajer

1999 - Novela

Obras de Marcelo Birmajer

  • 1988 - Historieta, la imaginación al cuadrado
  • 1992 - Un crimen secundario
  • 1993 - Derrotado por un muerto
  • 1993 - Noches blancas
  • 1995 - El alma al diablo
  • 1995 - Un veneno saludable
  • 1996 - Fábulas salvajes
  • 1996 - El abogado del marciano
  • 1997 - El fuego más alto
  • 1997 - Ser humano y otras desgracias
  • 1999 - Mitos y recuerdos
  • 1999 - La segunda cabeza. Noticias extrañas I
  • 1999 - La máquina que nunca se apagaba. Noticias extrañas II
  • 1999 - Jugar a matar. Noticias extrañas III
  • 1999 - Historias de hombres casados
  • 1999 - Nuevas historias de hombres casados
  • 2000 - No tan distinto
  • 2000 - Piedras volando sobre el agua
  • 2000 - No es la mariposa negra
  • 2001 - Tres mosqueteros
  • 2001 - Garfios
  • 2001 - Hechizos de amor
  • 2003 - Una vida más. Noticias extrañas III
  • 2003 - Me gustaba más cuando era hijo. Confesiones de un padre
  • 2003 - Los Caballeros de la Rama
  • 2004 - El siglo XX
  • 2004 - Últimas historias de hombres casados
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el nombre del protagonista masculino de la novela María, de Jorge Isaacs?

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    ''Gracias por todo el fuego'' Maestro Benedetti.

    ''Gracias por todo el fuego'' Maestro Benedetti.

    Por Miguel Longarini

    El poema de hoy

    Las muertes

    He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
    lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso
    de la piel del lagarto,
    inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
    de alguna lágrima;
    arena sin pisadas en todas las memorias.
    Son los muertos sin flores.
    No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
    Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
    Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
    mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
    porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
    infames lechos vendidos por la dicha,
    porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
    gota de salmuera.
    Esa y no cualquier otra.
    Esa y ninguna otra.
    Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
    de nuestra vida.

    Olga Orozco

    Las muertes (1951)
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