Las aventuras de los dioses

Eduardo Galeano

1995 -

Obras de Eduardo Galeano

  • 1962 - Los días siguientes
  • 1964 - China 1964: Crónica de un desafío
  • 1967 - Los fantasmas del día del león y otros relatos
  • 1967 - Guatemala: Clave de Latinoamérica
  • 1967 - Reportajes: Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más
  • 1971 - Siete imágenes de Bolivia
  • 1971 - Las venas abiertas de América Latina
  • 1972 - Crónicas latinoamericanas
  • 1973 - Vagamundo
  • 1975 - La canción de nosotros
  • 1977 - Conversaciones con Raimon
  • 1978 - Días y noches de amor y de guerra
  • 1980 - La piedra que arde
  • 1981 - Voces de nuestro tiempo
  • 1982 - Memorias del fuego I - Los nacimientos
  • 1984 - Memorias del fuego II - Las caras y las máscaras
  • 1985 - Contraseña
  • 1986 - Memoria del fuego III - El siglo del viento
  • 1986 - Aventuras de los jóvenes dioses
  • 1986 - Nosotros decimos no
  • 1989 - El libro de los abrazos
  • 1991 - El tigre azul y otros relatos
  • 1992 - Ser como ellos y otros artículos
  • 1993 - Las palabras andantes
  • 1993 - Amares (Antología de relatos)
  • 1994 - Úselo y tírelo
  • 1995 - El fútbol a sol y sombra
  • 1995 - Las aventuras de los dioses
  • 1998 - Patas para arriba
  • 2008 - Espejos. Una historia casi universal
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el nombre del personaje femenino del cuento ''El almohadón de plumas'', de Horacio Quiroga?

    Confidencias de Escritores

    Confidencias de Escritores

    La sombra fuera de Lovecraft

    La sombra fuera de Lovecraft

    Por Claudio García Fanlo

    El poema de hoy

    La plaza San Martín

    A Macedonio Fernández

    En busca de la tarde
    fui apurando en vano las calles.
    Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra.
    Con fino bruñimiento de caoba
    la tarde entera se había remansado en la plaza,
    serena y sazonada,
    bienhechora y sutil como una lámpara,
    clara como una frente,
    grave como un ademán de hombre enlutado.

    Todo sentir se aquieta
    bajo la absolución de los árboles
    —jacarandás, acacias—
    cuyas piadosas curvas
    atenúan la rigidez de la imposible estatua
    y en cuya red se exalta
    la gloria de las luces equidistantes
    del leve azul y de la tierra rojiza.

    ¡Qué bien se ve la tarde
    desde el fácil sosiego de los bancos!
    Abajo
    el puerto anhela latitudes lejanas
    y la honda plaza igualadora de almas
    se abre como la muerte, como el sueño.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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