En la otra puerta

Las intermitencias de la muerte

Las intermitencias de la muerte, de José Saramago

José Saramago

2005 - Novela

En un país cuyo nombre no será mencionado se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo haya parado. El destino de los humanos será una vejez eterna. Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los «acuerdos de caballeros» explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias, los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver... Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, José Saramago desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero y lo eterno, Las intermitencias de la muerte bien podría terminar tal como empieza: «Al día siguiente no murió nadie».

Textos para leer de Las intermitencias de la muerte

  • Las intermitencias de la muerte (fragmento) (Novela)
  • Obras de José Saramago

  • 2008 - El viaje del elefante - (Novela)
  • 2007 - Las pequeñas memorias - (Miscelánea)
  • 2005 - Las intermitencias de la muerte - (Novela)
  • 2004 - Ensayo sobre la lucidez - (Novela)
  • 2002 - El hombre duplicado - (Novela)
  • 2001 - La caverna - (Novela)
  • 1998 - Todos los nombres - (Novela)
  • 1998 - El cuento de la isla desconocida - (Cuento)
  • 1997 - Cuadernos de Lanzarote - (Novela)
  • 1996 - Ensayo sobre la ceguera - (Novela)
  • 1991 - El evangelio según Jesucristo - (Novela)
  • 1989 - Historia del cerco de Lisboa - (Novela)
  • 1986 - La balsa de piedra - (Novela)
  • 1984 - El año de la muerte de Ricardo Reis - (Novela)
  • 1982 - Memorial del convento - (Novela)
  • 1980 - Alzado del suelo - (Novela)
  • 1977 - Manual de pintura y caligrafía - (Novela)
  • ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Ana María Shua

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Goliat

    Fuiste recubriéndome
    mármol de furia y pena
    pedestal de hielo
    deshojándome en espinas
    en pétalos exactos
    en piedra movediza
    en claves de mí

    Fuiste derritiéndome
    tallo a tallo
    asfixiando las haches
    respirando bronces agitados
    aire rancio
    agónicos silencios de cursivas

    Fuiste negra blanca y fusa
    amalgama
    tres compases
    un cielo a cuatro espacios
    infierno en cinco líneas
    silencio de redonda
    cincel en si bemol

    Talabas cada letra –cada músculo–
    transcribiste un do en menores
    un tres por cuatro
    aliviaste una nota –la primera–
    acentuaste otra nota –la olvidaste–
    elegiste el cincel como palabra
    el martillo una vez
    y otra vez
    y otra más

    Golpeabas cada letra con mi nombre
    la armonía de la roca deformada
    –el hielo en andante–
    rescataste mi boca
    mi cuello de sílice
    mis dedos intactos
    músculos convexos
    –mineral revelado–
    relevado y converso
    transportado
    a tu lengua

    Olvidaste el líquido –la piedra–
    la pared uniforme
    la incisión primera
    la magnífica obertura de los labios
    el color amarillo
    lentamente
    el color amarillo
    y me cubriste de forma
    –sin arcilla–
    colosal y desnudo
    –sin arcilla–
    como un desierto en otoño
    lentamente
    en otoño

    Quebrantaste la furia –las piernas–
    tu deseo de única
    y giraste aliviada
    tan creadora y tan dueña
    yo, de mí,
    tan perfecto y esclavo
    de unos dedos de artista
    manos en gubias que huelen
    a vacíos paréntesis
    a inmóviles ocres
    a disonantes duetos
    en claves de mí

    Huele a mármol
    ahora huele a mármol
    a tiempo asimétrico
    a lluvia de erres
    a tinta esparcida

    Huele a huesos tallados
    a notas ligadas al óleo
    a tiempo fuerte pasado
    a tiempo débil presente

    Pero la oración era otra
    el bloque aún misterio
    mi cuerpo tu mente
    solo de piano tus manos
    subrayándote a tiempo
    golpe a golpe –al unísono–
    el tallo inminente
    la raíz desterrada

    La oración era otra
    destallabas palabras
    buscabas savia en el verde
    –en el mármol–
    desconocías la piedra
    te licuabas en notas
    en metros
    en centímetros
    si es que estabas
    o no

    Me veías humano –tan piedra–
    conjugabas mis músculos
    descubriste el espejo
    el velo descorrido
    la quinta aumentada
    el cincel en el piso
    el punto y aparte
    tus brazos pulidos
    tus ojos concéntricos
    –el túnel–
    tu mano en la piedra
    –el lienzo–
    el ocre en tu pecho
    –los ocres–

    No he podido imitarte
    tallarte en el aire
    quitarte la piedra
    preferirte en bemoles
    subirte una escala
    –las eses por ces–
    escribirte en mayúsculas
    en puntos suspensivos
    en cuerdas sostenidas
    en mi mayor

    Un conjunto de verdes
    amarillos y otoño
    te descorren el velo
    el mármol por lienzo
    el cincel por pincel
    y mis dedos –martillos–
    en colores ahogados
    sobre el blanco dibujan
    tus manos de piedra
    tu cuerpo de ocre
    tus ojos cerrados
    azules cerrados
    quemando las horas
    frente a un mismo espejo
    golpeando la piedra
    –el hielo–
    tallándome.

    Ricardo Cardone

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