En la otra puerta

Espejos. Una historia casi universal

Espejos. Una historia casi universal, de Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

2008 - Ensayo

Siglo XXI

Siglo XXI lanza simultáneamente en España y América Latina el nuevo libro de Eduardo Galeano, donde el autor hace un repaso caprichoso de la historia de la humanidad desde sus orígenes hasta hoy revelando los acontecimientos y los personajes que suelen quedar en la sombra y el anonimato.

Como un inventario general del mundo, el deporte, la música, la ecología, el hambre, la literatura, la violencia, el racismo, llegan desde los orígenes del hombre hasta nuestros días, con la personal mirada de Galeano, en un todo cuya coherencia no son los siglos ni los grandes acontecimientos sino la perspectiva lúcida y única que sobre ellos tiene el autor. Así relata la historia de los hombres que alzaron los palacios y los templos de sus amos; el sur y el oriente del mundo, despreciados por quienes desprecian lo que ignoran; los muchos mundos que el mundo contiene y esconde. Textos como Las edades de Juana La Loca, Bolivia que la borraron del mapa, Barbie va a la guerra, Mahoma, Fundación del machismo, entre otros, presentan un fresco preciso y conmovedor de situaciones y personas.

Obras de Eduardo Galeano

  • 2008 - Espejos. Una historia casi universal - (Ensayo)
  • 1998 - Patas para arriba - (Textos)
  • 1992 - Ser como ellos y otros artículos - (Artículos)
  • 1986 - Nosotros decimos no - (Periodístico)
  • 1978 - Días y noches de amor y de guerra - (Prosa poética)
  • 1975 - La canción de nosotros - (Novela)
  • 1973 - Vagamundo - (Relato)
  • 1971 - Las venas abiertas de América Latina - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1989 camilo José Cela recibe el Premio Nobel

    19 de octubre de 1989 - Camilo José Cela recibe el Premio Nobel

    Poeta argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, autor de ''El agua y la noche'', ¿a quién nos referimos?

    Manuel Lozano

    Manuel Lozano

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La canción desesperada

    Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
    El río anuda al mar su lamento obstinado.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Es la hora de partir, oh abandonado!

    Sobre mi corazón llueven frías corolas.
    Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

    En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
    De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

    Todo te lo tragaste, como la lejanía.
    Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

    Era la alegre hora del asalto y el beso.
    La hora del estupor que ardía como un faro.

    Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
    turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

    En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
    Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
    Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

    Hice retroceder la muralla de sombra,
    anduve más allá del deseo y del acto.

    Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
    a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

    Como un vaso albergaste la infinita ternura,
    y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

    Era la negra, negra soledad de las islas,
    y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

    Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
    Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

    Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
    en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

    Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
    el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

    Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
    aún los racimos arden picoteados de pájaros.

    Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
    oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

    Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
    en que nos anudamos y nos desesperamos.

    Y la ternura, leve como el agua y la harina.
    Y la palabra apenas comenzada en los labios.

    Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
    y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

    Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
    qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

    De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
    De pie como un marino en la proa de un barco.

    Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
    Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

    Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
    descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Es la hora de partir, la dura y fría hora
    que la noche sujeta a todo horario.

    El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
    Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

    Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

    Es la hora de partir. Oh abandonado!

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
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