En la otra puerta

Los mil días del adelantado

Los mil días del adelantado, de Jorge A. Colombo

Jorge A. Colombo

2005 - Novela

Ediciones Fundación Victoria Ocampo

Un libro que ha sido armado con la sabiduría y la habilidad de un narrador que sabe cómo contar los hechos históricos. Por esa razón, nos lleva con naturalidad desde una taberna portuaria de mediados del mil quinientos hasta un caserío porteño de comienzos del mil ochocientos. Propone relatos cercanos a la ficción fantástica y relatos planteados desde el puro costumbrismo. Todo es posible en Los mil días del adelantado, y en todos los casos sobresale la calidad de su escritura, una vez que se entra en la historia es difícil salir de ella: necesitamos llegar al desenlace. Esta virtud, como bien se sabe, es un privilegio de los buenos narradores. Jorge Colombo se ha sabido ganar ese privilegio.
Los mil días del adelantado es la prueba definitiva de ese triunfo.

Vicente Battista

Obras de Jorge A. Colombo

  • 2010 - Encuentros en la fonda ''Los Tres Reyes'' - (Teatro)
  • 2009 - Yo maté a Dorrego. Antología Los Malones - (Relatos)
  • 2008 - El Oráculo de la Recova - (Narrativa)
  • 2008 - El sobreviviente - (Narrativa)
  • 2007 - El Alquimista y las Invasiones Inglesas - (Novela)
  • 2006 - Aventuras de un porteño - (Narrativa)
  • 2005 - Los mil días del adelantado - (Novela)
  • Un día como hoy en 1898 nace Federico García Lorca

    5 de junio de 1898 - Nace Federico García Lorca

    ¿Quién es el autor del poema ''Intervalo doloroso''?

    Un hombre que camina la poesía

    Un hombre que camina la poesía

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La plaza San Martín

    A Macedonio Fernández

    En busca de la tarde
    fui apurando en vano las calles.
    Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra.
    Con fino bruñimiento de caoba
    la tarde entera se había remansado en la plaza,
    serena y sazonada,
    bienhechora y sutil como una lámpara,
    clara como una frente,
    grave como un ademán de hombre enlutado.

    Todo sentir se aquieta
    bajo la absolución de los árboles
    —jacarandás, acacias—
    cuyas piadosas curvas
    atenúan la rigidez de la imposible estatua
    y en cuya red se exalta
    la gloria de las luces equidistantes
    del leve azul y de la tierra rojiza.

    ¡Qué bien se ve la tarde
    desde el fácil sosiego de los bancos!
    Abajo
    el puerto anhela latitudes lejanas
    y la honda plaza igualadora de almas
    se abre como la muerte, como el sueño.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias