En una fonda denominada Los Tres Reyes se produce una serie de encuentros extemporáneos: San Martín, Martín de Álzaga, Santiago de Liniers, Manuel Belgrano, Lavalle, Dorrego, entre otros. Cada uno de estos encuentros resulta una minuciosa radiografía de la patria: decodifica el pasado a partir de una memoria que explica el presente y que, sin duda, incide sobre el porvenir. Que el lector o espectador de esta obra de teatro suspenda la incredulidad y acompañe al autor por el sendero de lúcida ficción que éste le traza se debe, al menos, a dos factores: los personajes están vivos y encarnados, no son marionetas de humo ni paradigmas estatuarios; y, por otro lado, la escritura de Jorge Colombo narra y palpita, ajena al adocenado mensaje moral o al objetivo docente. Parafraseando a Balzac, se puede pensar que la Historia registra la vida pública de las naciones; en tanto que la ficción representa la vida privada de los pueblos, aquello que el documento histórico no puede reflejar. En efecto, una obra como Encuentros en la fonda "Los Tres Reyes" ilustra que las humanas fidelidades y traiciones, las miserias y grandezas que el artista puede percibir son, acaso, más sustanciales que los gestos que la historia oficial ha congelado de una vez y para siempre. Es un inequívoco hallazgo que Jorge Colombo haya hecho descender a estos héroes de su pedestal de bronce para situarlos en un espacio tan prosaico como una fonda: allí es donde cobran vida, donde la escritura les transfunde savia nueva y se acercan a nosotros como lo que, sin duda, fueron: hombres.
Osvaldo Gallone
Río de sal
Muelle de fuego
Qué será del agua que una vez ardió
Qué será de la última llama que aún alumbra
La lluvia de hoy dejó brasas y ceniza
Y un aliento a carne viva
Carne que a la sal se arroja
Carne que al fuego se abraza
Un perro ciego ladra al viento
Un pobre ciego reza al cielo
Nadie escucha el lamento en el vacío
Nadie oye sin oídos
Una nube de silencio cubre el día
Una nube que acecha como nube
Por última vez se oyó el correr del agua
Fuera de su cuerpo