En la otra puerta

La última inocencia

Alejandra Pizarnik

1956 - Poesía

Botella al mar

Textos para leer de La última inocencia

  • A la espera de la oscuridad (Poesía)
  • Algo (Poesía)
  • Balada de la piedra que llora (Poesía)
  • Canto (Poesía)
  • Cenizas (Poesía)
  • La de los ojos abiertos (Poesía)
  • La enamorada (Poesía)
  • La última inocencia (Poesía)
  • Noche (Poesía)
  • Origen (Poesía)
  • Salvación (Poesía)
  • Sólo un nombre (Poesía)
  • Sueño (Poesía)
  • Obras de Alejandra Pizarnik

  • 2002 - Prosa completa - (Prosa poética)
  • 1982 - Zona prohibida - (Poesía)
  • 1982 - Textos de sombra y últimos poemas - (Poesía)
  • 1982 - Antología poética - (Poesía)
  • 1975 - El deseo de la palabra (antología) - (Poesía)
  • 1971 - La condesa sangrienta - (Prosa poética)
  • 1971 - El infierno musical - (Poesía)
  • 1971 - Los pequeños cantos - (Poesía)
  • 1969 - Nombres y figuras - (Poesía)
  • 1968 - Extracción de la piedra de locura - (Poesía)
  • 1965 - Los trabajos y las noches - (Poesía)
  • 1962 - Árbol de Diana - (Poesía)
  • 1959 - Otros poemas - (Poesía)
  • 1958 - Las aventuras perdidas - (Poesía)
  • 1956 - La última inocencia - (Poesía)
  • 1955 - La tierra más ajena - (Poesía)
  • Milo es uno de los personajes de una novela de Haroldo Conti, ¿de cuál?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La Recoleta

    Convencidos de caducidad
    por tantas nobles certidumbres del polvo,
    nos demoramos y bajamos la voz
    entre las lentas filas de panteones,
    cuya retórica de sombra y de mármol
    promete o prefigura la deseable
    dignidad de haber muerto.

    Bellos son los sepulcros,
    el desnudo latín y las trabadas fechas fatales,
    la conjunción del mármol y de la flor
    y las plazuelas con frescura de patio
    y los muchos ayeres de a historia
    hoy detenida y única.

    Equivocamos esa paz con la muerte
    y creemos anhelar nuestro fin
    y anhelamos el sueño y la indiferencia.
    Vibrante en las espadas y en la pasión
    y dormida en la hiedra,
    sólo la vida existe.

    El espacio y el tiempo son normas suyas,
    son instrumentos mágicos del alma,
    y cuando ésta se apague,
    se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,
    como al cesar la luz
    caduca el simulacro de los espejos
    que ya la tarde fue apagando.

    Sombra benigna de los árboles,
    viento con pájaros que sobre las ramas ondea,
    alma que se dispersa entre otras almas,
    fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser,
    milagro incomprensible,
    aunque su imaginaria repetición
    infame con horror nuestros días.

    Estas cosas pensé en la Recoleta,
    en el lugar de mi ceniza.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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