En la otra puerta

La condesa sangrienta

Alejandra Pizarnik

1971 - Prosa poética

Lopez Crespo Editorial

Obras de Alejandra Pizarnik

  • 2002 - Prosa completa - (Prosa poética)
  • 1982 - Zona prohibida - (Poesía)
  • 1982 - Textos de sombra y últimos poemas - (Poesía)
  • 1982 - Antología poética - (Poesía)
  • 1975 - El deseo de la palabra (antología) - (Poesía)
  • 1971 - La condesa sangrienta - (Prosa poética)
  • 1971 - El infierno musical - (Poesía)
  • 1971 - Los pequeños cantos - (Poesía)
  • 1969 - Nombres y figuras - (Poesía)
  • 1968 - Extracción de la piedra de locura - (Poesía)
  • 1965 - Los trabajos y las noches - (Poesía)
  • 1962 - Árbol de Diana - (Poesía)
  • 1959 - Otros poemas - (Poesía)
  • 1958 - Las aventuras perdidas - (Poesía)
  • 1956 - La última inocencia - (Poesía)
  • 1955 - La tierra más ajena - (Poesía)
  • En el cuento de Borges, ¿en qué lugar de la casa que visita el narrador se encuentra el Aleph?

    Confidencias de Escritores

    Confidencias de Escritores

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Curso de los recuerdos

    Recuerdo mío del jardín de casa:
    vida benigna de las plantas,
    vida cortés de misteriosa
    y lisonjeada por los hombres.

    Palmera la más alta de aquel cielo
    y conventillo de gorriones;
    parra firmamental de uva negra,
    los días de verano dormían a tu sombra.

    Molino colorado:
    remota rueda laboriosa en el viento,
    honor de nuestra casa, porque en las otras
    iba el río bajo la campanita del aguatero.

    Sótano circular de la base
    que hacías vertiginoso el jardín,
    daba miedo entrever por una hendija
    tu calabozo de agua sutil.

    Jardín, frente a la verja cumplieron sus caminos
    los sufridos carreros
    y el charro carnaval aturdió
    con insolentes murgas.

    El almacén, padrino del malevo,
    dominaba la esquina;
    pero tenías cañaverales para hacer lanzas
    y gorriones para la oración.

    El sueño de tus árboles y el mío
    todavía en la noche se confunden
    y la devastación de la urraca
    dejó un antiguo miedo en mi sangre.

    Tus contadas varas de fondo
    se nos volvieron geografía;
    un alto era "la montaña de tierra"
    y una temeridad su declive.

    Jardín, yo cortaré mi oración
    para seguir siempre acordándome:
    voluntad o azar de dar sombra
    fueron tus árboles.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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