Extracción de la piedra de locura

Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik

1968 - Poesía

Textos para leer de Extracción de la piedra de locura

  • Cantora nocturna (Poesía)
  • Estar (Poesía)
  • Obras de Alejandra Pizarnik

  • 1955 - La tierra más ajena
  • 1956 - La última inocencia
  • 1958 - Las aventuras perdidas
  • 1959 - Otros poemas
  • 1962 - Árbol de Diana
  • 1965 - Los trabajos y las noches
  • 1968 - Extracción de la piedra de locura
  • 1969 - Nombres y figuras
  • 1971 - La condesa sangrienta
  • 1971 - El infierno musical
  • 1971 - Los pequeños cantos
  • 1975 - El deseo de la palabra (antología)
  • 1982 - Zona prohibida
  • 1982 - Textos de sombra y últimos poemas
  • 1982 - Antología poética
  • 2002 - Prosa completa
  • Un día como hoy en 1980 muere Jean Paul Sartre

    15 de abril de 1980

    Muere Jean Paul Sartre
    Filósofo y literato francés, representante del existencialismo, el más reconocido defensor de dicha corriente de pensamiento, que alcanzará gran popularidad en la segunda mitad del siglo XX

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Entrevista a Osvaldo Bayer

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    Marcas de género y de cuerpo en cuatro poetas argentinas

    Marcas de género y de cuerpo en cuatro poetas argentinas

    Por Gabriela Yocco

    El poema de hoy

    Grumete

    ¡No pruebes tú los licores!
    ¡Tú no bebas!
    ¡Marineros bebedores,
    los de las obras del puerto,
    que él no beba!
    ¡Que él no beba, pescadores!
    ¡Siempre sus ojos abiertos,
    siempre sus labios despiertos
    a la mar, no a los licores.
    ¡Que él no beba!

    ¡Jee, compañero, jee, jee!
    ¡Un toro azul por el agua!
    ¡Ya apenas si se le ve!
    -¿Quééé?
    -¡Un toro por el mar, jee!

    -¡Traje mío, traje mío,
    nunca te podré vestir,
    que al mar no dejan ir.

    Nunca me verás, ciudad,
    con mi traje marinero.
    Guardado está en el ropero,
    ni me lo dejan probar.
    Mi madre me lo ha encerrado,
    para que no vaya al mar.

    Retorcedme sobre el mar,
    al sol, como si mi cuerpo
    fuera el jirón de una vela.
    Exprimid toda mi sangre.
    Tended a secar mi vida
    sobre las jarcias del muelle.
    Seco, arrojadme a las aguas
    con una piedra en el cuello
    para que nunca más flote.
    Le di mi sangre a los mares.
    ¡Barcos, navegad por ella!
    Debajo estoy yo, tranquilo.

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
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