En la otra puerta

Triste, solitario y final

Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1973 - Novela

La figura trágica del envejecido Stan Laurel, el arrojo desatinado e inútil de Philip Marlowe y la obstinación de un joven escritor entusiasta e irreflexivo marcan los límites de esta historia, en la cual cualquier cosa puede suceder.

Triste, solitario y final, la primera novela de Soriano, lo muestra como una de las voces más originales y perturbadoras de la literatura latiniamericana contemporánea.

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1991 muere Gabriel Celaya

    18 de abril de 1991 - Muere Gabriel Celaya

    Poeta argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, autor de ''El agua y la noche'', ¿a quién nos referimos?

    Carmen María de Jaén

    Carmen María de Jaén

    Santoro, hoy

    Santoro, hoy

    Por José Antonio Cedrón

    El poema de hoy

    Veleta

    Viento del Sur,
    moreno, ardiente,
    llegas sobre mi carne,
    trayéndome semilla
    de brillantes
    miradas, empapado
    de azahares.

    Pones roja la luna
    y sollozantes
    los álamos cautivos, pero vienes
    ¡demasiado tarde!
    ¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
    en el estante!

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Aire del Norte,
    ¡oso blanco del viento!
    Llegas sobre mi carne
    tembloroso de auroras
    boreales,
    con tu capa de espectros
    capitanes,
    y riyéndote a gritos
    del Dante.
    ¡Oh pulidor de estrellas!
    Pero vienes
    demasiado tarde.
    Mi almario está musgoso
    y he perdido la llave.

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Brisas, gnomos y vientos
    de ninguna parte.
    Mosquitos de la rosa
    de pétalos pirámides.
    Alisios destetados
    entre los rudos árboles,
    flautas en la tormenta,
    ¡dejadme!
    Tiene recias cadenas
    mi recuerdo,
    y está cautiva el ave
    que dibuja con trinos
    la tarde.

    Las cosas que se van no vuelven nunca,
    todo el mundo lo sabe,
    y entre el claro gentío de los vientos
    es inútil quejarse.
    ¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
    ¡Es inútil quejarse!

    Sin ningún viento.
    ¡hazme caso!
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Federico García Lorca

    Libro de Poemas (1921)
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