En la otra puerta

Triste, solitario y final

Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1973 - Novela

La figura trágica del envejecido Stan Laurel, el arrojo desatinado e inútil de Philip Marlowe y la obstinación de un joven escritor entusiasta e irreflexivo marcan los límites de esta historia, en la cual cualquier cosa puede suceder.

Triste, solitario y final, la primera novela de Soriano, lo muestra como una de las voces más originales y perturbadoras de la literatura latiniamericana contemporánea.

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1843 nace Benito Pérez Galdós

    10 de mayo de 1843 - Nace Benito Pérez Galdós

    ¿En qué obra aparece la muerte representada por una bella mujer llamada La Peregrina?

    Entrevista a una mujer de las letras

    Entrevista a una mujer de las letras

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Barrio Norte

    Esta declaración es la de un secreto
    que está vedado por la inutilidad y el descuido,
    secreto sin misterio ni juramento
    que sólo por la indiferencia lo es:
    hábitos de hombres y de anocheceres lo tienen,
    lo preserva el olvido, que es el modo más pobre de
    misterio.

    Alguna vez era una amistad este barrio,
    un argumento de aversiones y afectos, como las otras cosas del amor;
    apenas si persiste esa fe
    en unos hechos distanciados que morirán:
    en la milonga que de las Cinco Esquinas se acuerda,
    en el patio como una firme rosa bajo las paredes crecientes,
    en el despintado letrero que dice todavía La Flor del Norte,
    en la memoria detenida del ciego.

    Ese disperso amor es nuestro desanimado secreto.

    Una cosa invisible está pereciendo del mundo,
    un amor no más ancho que una música.
    Se nos aparta el barrio,
    los balconcitos retacones de mármol no nos enfrentan cielo.
    Nuestro cariño se acobarda en desganos,
    la estrella de aire de las Cinco Esquinas es otra.

    Pero sin ruido y siempre,
    en cosas incomunicadas, perdidas, como los están siempre las cosas,
    en el gomero con su veteado cielo de sombra,
    en la bacía que recoge el primer sol y el último,
    perdura ese hecho servicial y amistoso,
    esa lealtad oscura que mi palabra está declarando:
    el barrio.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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