En la otra puerta

Crepúsculo de los ídolos. Cómo se filosofa con el martillo

Friedrich Nietzsche

1889 - Ensayo

Edimat Libros

De El ocaso de los ídolos escribió Nietzsche: "Representa una excepción respecto a todos mis demás libros, porque no hay nada más sustancioso, más independiente, más demoledor y más malvado. Quien quiera hacerse una idea rápida de como estaba todo cabeza abajo antes de llegar yo, que empiece por este escrito. Lo que en el título se designa con el nombre de ídolo no es más que lo que hasta ahora se ha venido llamando verdad. El ocaso de los ídolos significa, pues, que el fin de la vieja verdad está próximo".

Obras de Friedrich Nietzsche

  • 1908 - Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es - (Biografía)
  • 1894 - El Anticristo. Maldición sobre el Cristianismo - (Ensayo)
  • 1889 - Crepúsculo de los ídolos. Cómo se filosofa con el martillo - (Ensayo)
  • 1887 - Genealogía de la moral. Un escrito polémico - (Ensayo)
  • 1886 - Más allá del bien y del mal. Preludio de una filosofía del futuro - (Ensayo)
  • 1883 - Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie - (Relato)
  • 1882 - La gaya ciencia - (Ensayo)
  • 1881 - Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales - (Ensayo)
  • 1880 - El caminante y su sombra - (Ensayo)
  • 1878 - Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres - (Ensayo)
  • 1872 - El nacimiento de la tragedia - (Ensayo)
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    Héctor Tizón

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Remordimiento por cualquier muerte

    Libre de la memoria y de la esperanza,
    ilimitado, abstracto, casi futuro,
    el muerto no es un muerto: es la muerte.

    Como el Dios de los místicos,
    de Quien deben negarse todos los predicados,
    el muerto ubicuamente ajeno
    no es sino la perdición y ausencia del mundo.

    Todo se lo robamos,
    no le dejamos ni un color ni una sílaba:
    aquí está el patio que ya no comparten sus ojos,
    allí la acera donde acechó la esperanza.

    Hasta lo que pensamos podía estarlo pensando él también;
    nos hemos repartido como ladrones
    el caudal de las noches y de los días.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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