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Palo y hueso
Juan José Saer
1965 - Cuento
Obras de Juan José Saer
2000 - Lugar -
(Cuento)
1999 - La narración – objeto -
(Ensayo)
1997 - Las nubes -
(Novela)
1997 - El concepto de ficción -
(Ensayo)
1994 - La pesquisa -
(Novela)
1993 - Lo imborrable -
(Novela)
1986 - La ocasión -
(Novela)
1986 - Juan José Saer por Juan José Saer -
(Textos)
1985 - Glosa -
(Novela)
1983 - El entenado -
(Novela)
1983 - Narraciones/1 -
(Relato)
1983 - Narraciones/2 -
(Relato)
1982 - El río sin orillas -
(Ensayo)
1980 - Nadie nada nunca -
(Novela)
1977 - El arte de narrar -
(Poesía)
1976 - La mayor -
(Cuento)
1974 - El limonero real -
(Novela)
1969 - Cicatrices -
(Novela)
1967 - Unidad de lugar -
(Cuento)
1966 - La vuelta completa -
(Novela)
1965 - Palo y hueso -
(Cuento)
1964 - Responso -
(Novela)
1960 - En la zona -
(Cuento)
¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.
La culpa suprema, de Leopoldo Lugones
El cuento de Miseria, de Ricardo Güiraldes
El regalo, de Ray Bradbury
Rescatando la fantasía. Entrevista a Lorena Falcón
"En una época donde la mayoría de los libros que se publican son de autoayuda o novelas que se regodean en la crisis actual, muchos olvidan e incluso desdeñan la fantasía"
Las dos criaturas
En Las dos criaturas, Ricardo Cardone despliega un mecanismo literario que nos genera incertidumbre.
Por Daniel Ruiz Rubini
El poema de hoy
Gacela de la terrible presencia
Yo quiero que el agua se quede sin cauce,
yo quiero que el viento se quede sin valles.
Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin flor del oro;
que los bueyes hablen con las grandes hojas
y que la lombriz se muera de sombra;
que brillen los dientes de la calavera
y los amarillos inunden la seda.
Puedo ver el duelo de la noche herida
luchando enroscada con el mediodía.
Resiste un ocaso de verde veneno
y los arcos rotos donde sufre el tiempo.
Pero no ilumines tu limpio desnudo
como un negro cactus abierto en los juncos.
Déjame en un ansia de oscuros planetas,
pero no me enseñes tu cintura fresca.
Federico García Lorca
Diván del Tamarit (1936)
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